Irán se sube al barco de las inversiones

Irán

Tras la eliminación del embargo comercial de EE.UU. hacia Irán ha generado una nueva expectativa de inversión en la nación persa.

Irán recupera confianza en inversión extranjera.

Berlín, Alemania, enero 20, 2015.- El embargo contra Irán por parte de EE.UU., trayendo consigo nuevas oportunidades de inversión con diversas naciones, entre las que se destaca Alemania.

Tras más de diez años de relaciones congeladas, ha caído una importante señal entre Irán y Alemania. Irán tiene que renovar su parque de maquinarias, la construcción de vehículos, la industria de materiales de construcción, la gestión de aguas y residuos, el sistema energético y de salud.

Siemens aspira a un negocio millonario cuando se renueven los ferrocarriles iraníes. Ya la semana pasada se firmaron los primeros contratos. También Mercedes cuenta ya, para sus camiones Daimler, con un memorando de entendimiento con un socio local.

Según el ministerio iraní de Industria, citado por Daimler, unos 56 mil vehículos utilitarios deberán renovarse en los próximos tres a cinco años. En total, el país necesitará 200 mil vehículos en los próximos años.

Por su parte, la constructora Herrenknecht espera sumarse al carro cuando se caven túneles de metro. La compañía aeroespacial europea EADS puede contar ya, en palabras del ministro iraní de Transporte, Abbas Achundi, con encargos de hasta 114 aeronaves Airbus.

Los empresarios germanos calculan que las exportaciones alemanas a Irán podrían duplicarse hasta seis mil millones de dólares en los próximos tres años e incluso llegar a los 11 mil millones. 

Irán llegó a ser el segundo mercado de las exportaciones alemanas fuera de Europa en la década de 1970, después de los Estados Unidos.

Aunque ya en 2005, antes de las sanciones, Irán apenas importó productos made in Germany por valor de cinco mil 200 millones de dólares. En 2014 fueron menos de tres mil millones.

Sin embargo, Irán puede recuperar su importancia en la región. Es miembro de la OPEP, como Arabia Saudí, cuenta con la cuarta reserva de petróleo y la primera de gas del mundo. Y sus fuentes son fácilmente accesibles, por lo que los costos de explotación son relativamente bajos.

El presidente Hasán Rohaní  ha apostado por inversiones extranjeras de entre 30 y 50 mil millones de dólares anuales; y no solo en petróleo. Rohaní quiere reducir la dependencia de los ingresos petroleros, que estos no sobrepasen un cuarto de los ingresos totales del país.

No obstante, Irán aspira a elevar en más del doble su venta de barriles de petróleo, de un millón a 2.5 millones diarios. Las consecuencias ya están a la vista en el mercado y hasta en las gasolineras alemanas: el diésel ha vuelto a menos de un euro por litro.

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