México y Corea; potencias medias con grandes visiones

Corea

México y Corea del Sur se encaminan para lograr un TLC en un entorno de armonía por su comercio recíproco.

México, ante el desafío de asociarse con Corea del Sur.

Ciudad de México, abril 11, 2016.- México puede llevar a Corea del Sur al TPP y a Norteamérica gracias al TLCAN, así de esta manera Corea del Sur puede transferirle tecnología a México. Pero los mexicanos deberán demostrar su lealtad a Japón.

Corea del Sur y México se alistan para iniciar a finales del 2016 pláticas para acordar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea del Sur, para que refuerce sus 54 años de relaciones. En la red de 45 tratados comerciales firmados por México con el mundo no aparece por ningún lado el nombre de Corea del Sur.

Pareciera entonces que un TLC entre las dos potencias regionales es innecesario cuando su comercio se ha incrementado 24 veces en los 54 años de relaciones coreano-mexicanas y pese a que dos de las compañías insignia de Seúl, LG y Samsung, desde hace 36 años han venido apostando sus inversiones en seis plantas de ensamblaje de electrónicos avanzados y en cerca de 10 mil empleos en tierra mexicana.

Pero escalar el Acuerdo de Asociación Estratégica para la Prosperidad Compartida México-Corea del año 2005 a un TLC multiplicará las oportunidades de los dos países más allá del aspecto puramente mercantil. Aunque también pudiera crearle a México un dilema con Japón, el otro amigo del país en Asia con más de 400 años de amistad.

Un TLC Corea-México, es cierto, potenciará el comercio bilateral cifrado en 17 mil 500 millones de dólares sólo para el año 2015 y elevará la preferencia de los productos tecnológicos de aquél país hacia éste con la disminución de los aranceles, por ejemplo para los teléfonos celulares, haciéndolos más accesibles al consumidor mexicano.

Un acuerdo de este rango también resultará beneficioso a Corea del Sur, abriéndole más la puerta a los mercados del continente americano donde México tiene preferencia de entrada: Canadá, Estados Unidos, Colombia, Perú o Chile, por ejemplo, son algunos de esos mercados.

Y la infraestructura portuaria en proceso de transformación en ambas costas del país y también los puertos secos mexicanos puede significar un aliciente para las empresas coreanas en sus intenciones de llevar sus productos más allá, hacia Europa, como ya lo han sido para la alemana Volkswagen en su camino hacia Norteamérica.

En reciprocidad, Corea del Sur daría a México el ingreso a su mercado de 50 millones de personas de fuerte poder adquisitivo y el know-how de cómo entrar al sureste asiático.

Ante este contexto, lo más importante, un TLC coreano-mexicano agilizaría el movimiento de personas para la formación de capital humano de ambas partes y podría facilitar la transferencia de tecnología a México para lograr un desarrollo compartido entre estas dos naciones que ocupan los lugares 13 y 14 entre las economías más grandes del mundo.

Ambas naciones han logrado ese despegue mutuo de estas dos potencias medianas pero que están llamadas a ser relevantes en el plano mundial, como calificó la presidenta surcoreana Park Geun-hye en su visita de hace unos días al país.

En su historia compartida de 54 años, Corea y México han firmado 13 acuerdos entre los de cooperación científica, de tránsito, cultural o de turismo. El más antiguo es un acuerdo en temas culturales y data de abril de 1966.

Ambas naciones son integrantes de organizaciones como la OCDE, el G20 y el APEC. Y juntos con Indonesia, Turquía y Australia quieren opacar a los BRICS con el MIKTA.

La balanza comercial México-Corea del Sur es negativa ininterrumpidamente para los mexicanos desde 1990. Entre los años de 1990 y 2011, ya con números innegables de la Secretaría de Economía (SE), Corea y México comerciaron bienes y servicios por un acumulado de 110 mil 619 millones de dólares y el saldo es deficitario para México con la cifra de 98 mil 281 millones de dólares.

Mexican Business Web

|
Suscríbase al Newsletter

Opina

*

 

genesis();