Glenlivet, un gran whisky

En la vida siempre hay personas y cosas que destacan unas de las otras. En el mundo de las de las bebidas esto no cambia porque hay marcas que van más allá de lo comercial y forman parte de la historia misma del producto.

Tal es el caso de The Glenlivet, de Casa Pedro Domecq, una de las etiquetas de mayor prestigio dentro de los whiskies escoceses de una sola malta y desde que “nació” ha sido protagonista de los acontecimientos que marcaron su evolución.

El origen está en la región de Speyside, en Las Tierras Altas Escocesas. A principios del siglo XIX había cerca de 200 destilerías ilegales en Glenlivet y sus productos eran consumidos por los Lords, que lo llamaban “the real stuff”.  En 1822 George IV visitó Escocia y probó el whisky local, lo que catapultó el producto a la legalidad.

En 1824, George Smith fundó la destilería que años más tarde se llamó The Glenlivet, obteniendo la primera licencia de todo Escocia para producir whisky.

Smith eligió un sitio junto al Josie´s Well, del cual utilizaban, y hasta hoy utilizan el agua para la elaboración de sus productos, en el valle más desolado de la región. La destilería prosperó y de la mano del bisnieto del fundador, The Glenlivet cruzó el Atlántico para convertirse en el Single Malt Nº1 de Estados Unidos.

Uno de los más consumidos es The Glenlivet 12 Años, un whisky de pura malta proveniente de una sola destilería, de ahí su denominación Single Malt.

Jim Cryle es el Master Distiller y año tras año logra maltas de expresión única. Las mismas se añejan en barricas de roble americano, que ya han sido usadas para Bourbon, aportando notas distintivas de vainilla y coco.

Tiene un color dorado vivo y brillante, aromas florales y frutales y un balance perfecto entre carácter y elegancia. En nariz, y en estado puro, se perciben manzanas y peras, notas tropicales como la piña, y a medida que se abre, van apareciendo notas de albaricoque y aromas propios de la crianza.

Con el agregado de agua, ganan protagonismo las notas tostadas y de flores blancas, como el jazmín.

En boca, el ataque es sedoso, con aromas frutales y almendrados, y un final especiado con notas de jengibre.

Ideal para momentos de relax, con postres frutales u otros preparados con frutos secos.

Sigue a Deby Beard en en Twitter: @debybeard

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