Tercer cambio sexenal sin crisis devaluatoria

México transitará por tercera vez consecutiva un cambio de administración federal (sexenal) sin crisis devaluatoria, debido a la salud de sus cuentas externas, concluye un análisis de la Mexican Business Web.

Históricamente, México presentó crisis devaluatorias en cambios de sexenio, primordialmente en los años ochentas y noventas (el más reciente fue en 1994-1995), mismas que fueron ocasionadas por sobreendeudamiento externo o por fuertes déficits en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Hoy las condiciones macroeconómicas de México son muy diferentes y garantizan una transición sexenal con estabilidad económica.

En 1994, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos llegó a ser el equivalente al 5.8% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en 2011 apenas fue de 0.8% del PIB según información del Banco de México (Banxico), y para 2012 analistas del sector privado pronostican que no será superior al 1% del PIB.

Durante los últimos 10 años, el promedio del déficit de la cuenta corriente no supera el 0.8% del PIB. Esto indica que las cuentas externas están bajo control y dicho déficit es financiable totalmente con capital de largo plazo, a través de la inversión extranjera directa (IED) que se capta.

Como parte de la solidez de las cuentas externas, en diciembre de 1995 la deuda externa pública alcanzó un saldo en número redondos de 100,000 millones de dólares (mdd), equivalentes entonces a 36.2% del PIB; mientras que hasta marzo del 2012 la deuda externa bruta del gobierno federal sumó 64,338.8 mdd, equivalente a 5.6 del PIB. Ello indica un fuerte nivel de desendeudamiento en los últimos 17 años.

Adicionalmente, las reservas internacionales del Banxico se encuentran en máximos históricos de 156,964 mdd al 22 de junio pasado, a lo que hay que agregar la Línea de Crédito Flexible otorgado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 72,000 mdd, lo que significa que el país cuenta con más de 228,000 mdd para hacerle frente a cualquier presión sobre el peso.

La suma de todas estas condiciones son las que le dan sustento a la economía mexicana para transitar por el tercer cambio sexenal consecutivo sin crisis devaluatoria, independientemente de quién gane la elección federal. Sin embargo, ello no significa que no continuaremos viendo volatilidad cambiaria en lo que resta del año, toda vez que sigue presente la incertidumbre por la crisis europea, la cual ha sido la principal fuente de presión sobre la paridad peso-dólar.

(Ricardo Vázquez – Mexican Business Web)

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