HSBC, todo un reto para la Responsabilidad Social

Las recientes acusaciones formuladas por autoridades norteamericanas en torno al presunto lavado de más de 7,000 millones de dólares por  parte del banco HSBC a través de oficinas en México, Estados Unidos y las Islas Caimán, plantea tres retos fundamentales para el mundo de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE):

1. Es tiempo de repensar qué se entiende por RSE. La mayoría de las empresas aún piensa que la RSE se limita a donar dinero para una fundación, conseguir el distintivo del Centro Mexicano de Filantropía (Cemefi), obtener el visto bueno de Great Place to Work, ahorrar energía o aparecer con un cheque en el Teletón. Todas estas acciones, por loables que sean, no significan nada mientras las instituciones no asuman como parte integral en su esquema de toma de decisiones a la RSE. La única manera de hacerlo es interiorizándola como lo que es: una cultura de gestión orientada a conectar directamente a la organización con el desarrollo de la sociedad en cuatro dimensiones: el  bienestar de sus miembros, el respeto al medio ambiente, una relación respetuosa y productiva con su comunidad, y sobre todo, ética en la toma de decisiones. El grueso de las compañías despliegan prácticas aisladas en los primeros tres campos a la vez que tienden a cerrar cualquier posibilidad de escrutinio en el cuarto. Mientras no se asuma a la RSE de manera holística –incluyendo transparencia en la toma de decisiones-, la RSE seguirá siendo vista como un maquillaje que poco o nada tiene que ver con los aspectos reales del negocio.

2. Sin sanciones ejemplares no hay credibilidad. Hace unos meses, cuando estalló el escándalo de corrupción de WalMart en México, varios analistas especularon que el desprestigio terminaría por provocar la salida de varios directivos importantes, incluido el CEO. Esto no ocurrió.  Hasta ahora, amén del costo financiero del desprestigio, el único movimiento de saneamiento corporativo visible en HSBC ha sido la salida de David Bagley como jefe del Departamento de Control. La sanción contra HSBC debe ser ejemplar si se pretende que las corporaciones puedan conservar un mínimo de credibilidad frente a los consumidores que las mantienen. De lo contrario, de nueva cuenta, se corre el riesgo de que la RSE se limite a ser catalogada como una mera acción de RP.  Se señala que las fuentes del dinero lavado podrían ir más allá del narcotráfico e incluir organizaciones terroristas. De ser el caso, el Senado de Estados Unidos  debería  aprovechar el apoyo popular y castigar al banco con una multa que fuera más allá de los mil millones de dólares.

3. La RSE es parte esencial de una marca. No se trata de ser responsables por un convencimiento moral o una simplona ansia de legitimidad, sino de tomar conciencia que en el largo plazo una marca exitosa es aquella que goza de la confianza, respeto y lealtad del consumidor. Una marca que incumple una y otra vez los lineamientos mínimos de RSE se coloca en una posición de vulnerabilidad que tarde o temprano terminará por explotarle en la cara. Sólo pregúntenles a los ejecutivos de HSBC.

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