Energía limpia: centrales hidroeléctricas

Los grandes proyectos hidráulicos como La Yesca, que será inaugurada en octubre, cada vez tienen menos posibilidad de replicarse en México. Para continuar con esa opción que por años se ha convertido en una alternativa de energía limpia, las centrales tendrán que ser de mediana y pequeña escala, a fin de que su impacto en las comunidades aledañas también sea menor.

El gobierno de Felipe Calderón le ha apostado a las energías denominadas limpias y aunque hay quienes consideran que las hidroeléctricas no tendrían que estar en esa categoría, utilizan el agua, una fuente renovable cuyo uso no genera emisiones contaminantes.

Y es que la energía que usa el agua como insumo no es totalmente limpia. Tiene costos como bosques, terrenos ejidales y áreas habitacionales inundadas; la vida acuática alterada, los cambios inducidos por las carreteras y caminos que se requieren, así como otras afectaciones que cambian el hábitat donde se instalan.

Aún así, sigue siendo una opción con menor impacto ambiental para lograr satisface la demanda creciente de energía en el país. La Secretaría de Energía establece que los retos en materia de energía son la sustentabilidad y el desarrollo de una política que garantice su eficiencia, y por esta razón se impulsan las nuevas energías limpias y de origen renovable.

De hecho, con la inclusión de los proyectos hidráulicos como renovables, la administración presume que ya alcanzó el cumplimiento de la meta de que el 25% de la capacidad de generación provenga de energías limpias.

La CFE cuenta actualmente con una capacidad instalada de generación de 52 mil megawatts (MW), de los cuales entre 13 y 14 por ciento representa a la capacidad que aportan los proyectos hidráulicos.

El titular de la Secretaría de Energía (Sener), Jordy Herrera, ha destacado como un propósito del actual gobierno federal el de reducir el efecto invernadero, a través de los gases que son atribuidos al sector energético. En lo corresponde a electricidad la meta es 7.7 millones de toneladas anuales de gases de efecto invernadero, por esta razón el enfoque se dirige hacia  las energías que no emiten contaminantes.

De acuerdo con la CFE, a la fecha en materia de generación el país cuenta con 64 centrales hidroeléctricas, de las cuales 20 son de gran importancia y 44 son centrales pequeñas, con ello suman un total de 178 unidades de este tipo.

En un balance de la Comisión Federal de Electricidad, se plantea que del 2006 al 2012 se ha dado un gran impulso a la generación de energía a través de proyectos hidroeléctricos, entre ellos el de la presa El Cajón en el estado de Nayarit, y el de La Yesca que está en los límites de Jalisco y Nayarit.

El proyecto hidroeléctrico La Yesca, que tendrá una capacidad de generación de 750 MW, equivalente a 12.5 millones de focos encendidos, forma parte del Sistema Hidrológico del río Santiago, en el que se ubican también las centrales hidroeléctricas Aguamilpa y El Cajón.

Sin embargo, La Parota, es un ejemplo de que las grandes hidroeléctricas que requieren un alto capital humano, ingenieril y económico estarán en desuso de manera progresiva ya que comuneros de Guerrero se opusieron a ese proyecto y la CFE simplemente tuvo que sacarlo de sus planes.

En contraste, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) tiene documentado el otorgamiento de 24 proyectos hidroeléctricos para autoabasto, principalmente, otorgados de 1998 a la fecha y que de los cuales 10 están operación; dos inactivos y el resto en construcción porque entrarán en operación entre este año y el 2016.

El potencial estimado para pequeñas hidroeléctricas es de alrededor de 3 GigaWatts(GW). Existe también un potencial no identificado para la construcción de micro-centrales hidroeléctricas que podrían abastecer de electricidad a comunidades aisladas de la red eléctrica. Además, la CFE ha identificado el potencial hidroeléctrico del país en aquellos sitios con una potencia media mayor de 5 MW, así que excluyendo las centrales en operación y en planeación, el potencial identificado es de 39 GW.

El futuro siempre es incierto, pero la apuesta a las alternativas más limpias en materia de generación eléctrica y los proyectos de inversión en esta materia, en cuanto a los proyectos de energía limpias permiten visualizar un panorama en el que cada vez México dependerá menos de los combustibles fósiles que contribuyen con el cambio climático.

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