Asesor de Peña, bajo la lupa

Cuando días antes de la elección presidencial del 1 de julio el candidato de PRI-Partido Verde, Enrique Peña Nieto, nombró como su asesor de seguridad al general colombiano Óscar Naranjo, despertó inquietudes en México y dio una señal de confianza hacia los círculos de inteligencia y de poder en Estados Unidos.

Al respecto, la revista Newsweek, que ya perfilaba a Peña como el ganador de la elección presidencial en México, interpretó dicho nombramiento como la garantía de que la “guerra contra las drogas” continuará, aunque en táctica y estrategia pudiera registrar algunos cambios.

Se trató de un “mensaje tranquilizador” para Washington, cuya visión desde la época de George Bush es prioritariamente combatir el terrorismo, contar con fronteras seguras (la de México es muy violenta) y combatir a las bandas del narcotráfico que operan en nuestro país.

En la óptica de los círculos de poder en Estados Unidos hay plena aprobación al presidente Calderón, quien desde el primer día de su mandato mandó al Ejército a las calles, por lo que el nombramiento de Naranjo, quien fue uno de los principales operadores del llamado Plan Colombia, es garantía de que Peña Nieto, con sus variantes, dará continuidad a la cruzada emprendida por el gobierno saliente.

Sin embargo esta visión comenzó a empañarse con el proceso al general colombiano retirado Mauricio Santoyo, quien es juzgado en una corte de Alexandría, Estados Unidos, donde se declaró culpable (presumiblemente a cambio de ser testigo protegido) de “conspirar para dar apoyo material a una organización terrorista extranjera”.

Santoyo fue jefe de seguridad y de las fuerzas de élite del expresidente colombiano Álvaro Uribe, quien de inmediato pidió que se investigue a fondo el caso y a él se le deslinde de los presuntos delitos en que pudiese haber incurrido su exsubordinado.

En su alegato de deslinde, Uribe aclaró que fueron el exministro de Defensa Manuel Santos (actual presidente de Colombia) y el general retirado Óscar Naranjo (el actual asesor de Peña Nieto) quienes impulsaron el nombramiento de Santoyo, según refiere el diario El Espectador.

Naranjo, quien es el único elemento de la policía que ha alcanzado el grado de general en Colombia, mismo que le otorgó en 2010 el presidente Santos, tuvo a su cargo las operaciones antiguerrilla y fue el principal enlace con Estados Unidos en la operación de las bases militares que colocó Washington en el país sudamericano como parte del llamado Plan Colombia.

El juicio a que está siendo sometido el general Santoyo ha encendido los focos de alerta en el gobierno, el ejército y la policía de Colombia, ya que fue uno de los ejes de la operación antiguerrilla y, ahora se sabe, tuvo relación con grupos paramilitares y de corte terrorista, motivo por el cual está siendo juzgado en Estados Unidos, en tanto que los altos mandos con los que trabajó en su país -incluido el general Naranjo- forman parte ya del expediente de investigación y se encuentran bajo escrutinio.

Un dato relevante en torno al ahora asesor externo de Peña Nieto es que de acuerdo con Wikipedia, Naranjo es miembro de la International Drug Enforcement Association, filial de la administración antidrogas de Estados Unidos (la DEA).

Inquietud en las Fuerzas Armadas mexicanas

Aun antes de que estallara el escándalo que involucra al general Santoyo, y por ende a sus excolegas en la cruzada antinarco en Colombia, el nombramiento del general Naranjo por parte de Peña Nieto provocó inquietud en altos mandos de las Fuerzas Armadas mexicanas.

La razón principal es que no ven la forma de compartir información de inteligencia y diseñar estrategias de corte militar con un general extranjero, dado que la propia ley les impide hacerlo y subordinarse a alguien más que no sea el presidente de la República en funciones.

De hecho hay un antecedente, cuando el expresidente Vicente Fox designó como jefe del gabinete de seguridad al académico Adolfo Aguilar Zinser, quien únicamente tuvo dos reuniones con el resto de integrantes de esa corporación, las cuales fueron un auténtico fracaso ya que nadie informó ni mucho menos estuvo dispuesto a coordinar estrategias.

El cargo de Aguilar Zinser desapareció e incluso nunca tuvo un carácter formal ya que se trataba de un civil que no embonaba con los códigos de las fuerzas armadas.

En el caso del general Naranjo el problema es percibido como mayor debido a que se trata de un policía y no un militar, que obtuvo ese grado por razones que a los integrantes de las fuerzas armadas no les quedan claras, por más que haya hecho muchos méritos en la lucha contra el narcotráfico.

De hecho, lo perciben como el enlace con la DEA y comandos militares de Estados Unidos que operaron -y aún lo hacen de manera subrepticia- en Colombia, por lo que Naranjo es visto como un instrumento de los norteamericanos.

Naranjo participó en la “Operación Apocalipsis” que dio muerte al narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, miembro del cártel de Medellín, y en operaciones de inteligencia que culminaron con la muerte de Pablo Escobar, capo de la misma organización criminal. Operaciones ambas que estuvieron respaldadas con información y diseño de la DEA y miembros del ejército de Estados Unidos.

Otra inquietud de los mandos de las fuerzas armadas mexicanas es cuál será el rumbo que bajo las directrices de Naranjo pueda tener la lucha contra el crimen organizado emprendida por el gobierno de Calderón, dado que al menos en el corto plazo consideran que será muy difícil que el Ejército regrese a sus cuarteles.

Aunque el equipo de Peña ha dejado claro que el general colombiano es un asesor externo en materia de seguridad del candidato ganador de la elección presidencial del 1 de julio, persisten en las fuerzas armadas dudas acerca de la influencia y el manejo de información que pueda tener un extranjero claramente vinculado a Estados Unidos.

Una primera respuesta a estas preocupaciones podría darse una vez que Peña Nieto sea declarado, como es altamente probable que ocurra, presidente electo y comience a operar formalmente el equipo de transición, en cuyo rubro de seguridad nacional tendrá que definirse el papel que directa o indirectamente cumplirá el general colombiano. Por lo pronto, en Estados Unidos, a causa del general Santoyo, ya está bajo la lupa.

(Alejandro Ramos Esquivel- Mexican Business Web)

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