Filiales en México rescatan matrices extranjeras

Debido a las bondades y a la rentabilidad del mercado mexicano, las grandes empresas con filiales en el país, pudieron evitar el colapso de la casa matriz.

Tal es el caso de la filial mexicana del español Santander, el cuarto banco más grande en México, que anunció la colocación del 24.9%  de su capital, por un monto de entre 3,714 y 4,291 millones de dólares.

De hecho la oferta pública de acciones de Santander es la de mayor monto en la historia del mercado de valores mexicano y la más grande en toda América Latina en lo que va del 2012. La colocación será al mismo tiempo tanto en México como en Estados Unidos.

Otro caso similar es el de Six Flags Entertainment Corporation. Jim Reid Anderson, CEO de dicha firma de entretenimiento, aseguró que los buenos números que arroja la sucursal mexicana los “salvó” en gran medida a superar la crisis por la que atravesaba el corporativo.

Y es que Six Flags de México cada año registra crecimientos de dobles dígitos, colocándola como la sucursal más rentable, respecto a las otras filiales. “Six Flags México, año con año ayuda a mejorar nuestros estados financieros de manera sólida”, afirmó el directivo.

Este año la estrategia de Six Flags México incluye, además de las atracciones ya existentes en el parque de diversiones, el Festival del Terror, Christmas in the Park y una nueva montaña rusa que tomará como ícono al némesis de Batman, llamada “The Joker”, que será la primera con carro giratorio.

Otro caso de éxito sonado fue lo que ocurrió con la fusión de Banamex y Citigroup. Cuando entró en crisis el sector bancario en Estados Unidos, Citigroup dejó en garantía a Banamex ante el Gobierno estadounidense, para ser candidato a rescate por parte de la Reserva Federal Norteamericana (FED), por lo que dicho gobierno estableció a un representante de la FED dentro de la filial mexicana.

Especialistas del sistema financiero internacional pedían al grupo la venta de Banamex, pero Citi rechazó todas aquellas propuestas, debido a que el banco mexicano representaba una gran oportunidad para retomar el rumbo seguido previo a la crisis.

Gracias a esta situación, la Izquierda política del país establecía a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dirigida en aquel tiempo por Agustín Carstens, que la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos prohibía la injerencia de algún funcionario público de otro país dentro de las actividades financieras nacionales. A lo que Carstens respondió que era una situación extraordinaria debido a la medida adoptada por Citigroup.

(Fernando Martínez Ríos-Mexican Business Web)

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