Ebrard y AMLO para 2018

Después del anuncio de su separación formal de los partidos de izquierda (PRD-PT-MC) para hacer del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) su nueva plataforma política, Andrés Manuel López Obrador se perfiló desde ahora como candidato a la Presidencia de la República en 2018, cargo en el que ya tiene otro competidor declarado: el actual jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.

Aunque formalmente la separación de López Obrador de los partidos que lo postularon como su candidato en la pasada elección presidencial fue tersa, en realidad representa la competencia política entre dos corrientes de izquierda: la radical y populista, representada por el tabasqueño, y la moderada que enarbola Ebrard y que tiene como eje a la corriente de “Los Chuchos” en el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Cierto es que Morena no es todavía un partido político, pero sin duda lo será y estará listo para competir en las elecciones de mitad de sexenio en 2015, teniendo como estandarte a López Obrador y sus más de 15 millones de votos alcanzados -contra todos los pronósticos- en los comicios del 1 de julio último.

Ebrard, al reafirmar su aspiración de ser candidato presidencial en 2018, dijo que lo peor que podría pasarle a la izquierda electoralmente sería ir a los comicios con dos candidatos, es decir, él y López Obrador, quien ya dejó de lado su intención de retirarse a su rancho de su Tabasco natal y por lo pronto continuar con las protestas públicas en repudio al triunfo electoral de Enrique Peña Nieto y del fallo del Tribunal correspondiente, que lo declaró ya Presidente electo.

La anunciada separación del “Peje” de los partidos que lo postularon le quita presión a ese tipo de protestas y facilita que al menos el PRD termine por aceptar formalmente el triunfo de Peña Nieto y, por ende, ajustarse a los protocolos de mando tanto a nivel presidencial como en el Congreso.

Esto sin duda le “da aire” al proceso de toma de posesión de Peña Nieto y al arranque de su gobierno, ya que en buena medida, al menos al interior del Palacio Legislativo, deja ver que ya no se repetirá un episodio como el ocurrido hace seis años con Felipe Calderón, quien tuvo que entrar por la puerta de atrás para recibir apresuradamente la banda presidencial.

Desde luego las protestas del “Peje” y de lo que queda del movimiento #yosoy132 se harán sentir en varias ciudades de la República e incluso en el extranjero, pero más que impedir el acceso al poder de Peña Nieto, su objetivo central será mostrar que López Obrador sigue políticamente vivo y en plena campaña para construir una nueva opción para la izquierda en el país, en este caso Morena.

Calderón y el PAN, en un penoso adiós al poder

En tanto esto ocurre, en las filas del Partido Acción Nacional (PAN) continúan las divergencias entre la cúpula de esa fuerza política y el presidente Felipe Calderón, quien ahora reveló que miembros del albiazul le solicitaron recursos públicos extra para apoyar la candidatura presidencial de Josefina Vázquez Mota, a lo cual, según dijo, desde luego que no accedió, puesto que él es un demócrata.

De cualquier modo, la aseveración presidencial no gustó a los panistas y en especial a su líder formal, Gustavo Madero, quien dijo que ni la dirigencia ni la candidata presidencial realizaron la petición a que hizo referencia Calderón, por lo que si ocurrió, le corresponde al Primer Mandatario dar los nombres de quienes presuntamente se lo solicitaron.

Lo cierto es que ni el PAN ni el propio Calderón terminan por digerir que el aún partido en el gobierno haya pasado, como resultado de la elección del 1 de julio último, a ser ya la tercera fuerza política del país, por detrás del PRI y de la llamada coalición de partidos de izquierda.

En números gruesos, en la elección presidencial, Peña Nieto obtuvo más de 19 millones de votos; Andrés Manuel López Obrador casi 16 millones y Josefina Vázquez Mota poco más de 12 millones de sufragios.

Como resultado de esa elección, el PAN también sufrió una fuerte merma en su representatividad en el Poder Legislativo, donde pasó de tener 207 a sólo 141 militantes en la Cámara de Diputados, y de 53 a 38 en el Senado.

De ahí que en su perspectiva para el año 2013, en que habrá 14 procesos electorales para renovar algunas gubernaturas, alcaldías y congresos locales, el PAN se encuentre muy mal parado, razón por la cual no se descarta que pudiera hacer algunas alianzas con el PRD y otros partidos de izquierda, como ya ocurrió en las competencias por varias gubernaturas, en las que dicha fórmula consiguió derrotar a los candidatos del PRI en Guerrero, Oaxaca y Puebla.

Ejército y Marina, perfiles para el gabinete

Dentro de la “gabinetitis” que ya está en boga y para la cual el presidente electo, Enrique Peña Nieto, dijo que en su papel de futuro mandatario de la nación no tiene amigos sino sólo aliados, en las filas del Ejército y de la Marina también se manejan perfiles de los probables ocupantes de las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina, respectivamente.

Aunque será al Presidente de la República al que corresponderá decir la última palabra con relación a quienes ocupen tan importantes cargos, es tradición tanto en el Ejército como en la Marina seguir protocolos que perfilan a los candidatos en función a su grado, trayectoria e intachables hojas de servicios.

En el Ejército, el titular de la Defensa Nacional tiene que ser un general de división, hasta ahora siempre en funciones (no jubilado), lo que acorta mucho la lista de aspirantes y perfila a los que ya ocupan los cargos de mayor responsabilidad.

También hay otras señales, como la de que tradicionalmente el general que encabeza el desfile militar del 15 de septiembre se convierte en el secretario de la Defensa Nacional. Este año correspondió ese honor al general Moisés García Ochoa.

Por lo que se refiere a la Marina, la selección de candidatos se da igualmente en función primordial de impecables hojas de servicios, experiencia y con el ineludible requisito de que los aspirantes deben contar con el grado de almirantes y estar en activo. Lo mismo que en el Ejército, hay varios que cumplen con esos perfiles, pero será Peña Nieto quien decida.

(Alejandro Ramos Esquivel-Mexican Business Web)

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