Gas Natural: la paradoja entre haber y tener

El sector industrial del país, ante el desabasto de gas natural, ha propuesto un acuerdo nacional para proveer a las empresas de este energético, que permita invertir en la construcción de la infraestructura necesaria y avanzar en la definición de las políticas y acciones de desarrollo de proyectos industriales para impulsar la producción.

El desabasto de gas natural en la industria en los últimos meses, que afecta a unas 450 empresas que se ven obligadas a trabajar a un 60% de su capacidad, es un síntoma de la urgencia de establecer estrategias, así como una planeación real y efectiva en materia energética de largo plazo, y de la necesaria coordinación en el sector entre la administración pública e iniciativa privada.

Según datos de la Confederación Nacional de Cámaras Industriales (Concamin), en el periodo de enero de 2011 a marzo de 2012, la producción nacional de gas natural cayó cerca de 500 millones de pies cúbicos diarios. Subraya la paradoja que aun cuando el mercado de gas natural goza de los precios más bajos en los últimos 15 años, y que Estados Unidos tiene un superávit del energético, México se ha visto perjudicado por el desabasto.

Entre agosto y septiembre de este año, Petróleos Mexicanos (Pemex) lanzó al menos tres alertas críticas para reducir el consumo de gas natural en las zonas centro y occidente del país, donde las empresas del sector industrial tuvieron que disminuir en un 40% su producción durante dos o más días a la semana.

El diagnóstico de organismos privados es que el desabasto de gas se debe principalmente a la saturación del Sistema Nacional de Gasoductos (SNG), pues el bajo precio del hidrocarburo hizo que la demanda supere a la oferta. Así que el problema radica en que el mayor consumo no puede ser atendido inyectando más gas, pues el sistema está saturado.

El SNG, integrado por 9,000 kilómetros de ductos que recorren la parte norte, centro, golfo y sur del País, está a una capacidad de 90 a 95%, cuando el idea, según Pemex Gas y Petroquímica Básica (PGPB), es que opere a un 85% de su capacidad.

La paraestatal emite las alertas críticas desde que inició un programa de racionamiento de consumo industrial a clientes de Pemex Gas y Petroquímica Básica en 1998 para salvaguardar las condiciones operativas de los gasoductos, aunque la mayor parte de los recortes se han presentado en los últimos dos años.

El propio director general de Pemex, Juan José Suárez Coopel, reconoció que la red actual de ductos fue insuficiente ante el crecimiento de la demanda de Pemex, CFE e industriales, hasta convertirse en cuellos de botella que nadie detectó.

Explicaba hace unos días que la paraestatal carece de un régimen que esté planeado para muchos años y que le permita establecer una logística acorde con la demanda. Consideró que éste es un problema de coordinación que se ha convertido a la vez en un reto que deben superar.

La Secretaría de Energía (Sener) calcula en unos 10,000 millones de dólares la inversión que se requiere para construir la infraestructura que permita llevar el gas a los sitios donde es necesario. La situación para la industria es preocupante. Y según estimaciones el proceso para contar con una más amplia red ductos y transportación del gas natural se llevaría al menos tres años.

La Concamin señala que incrementar las importaciones desde Estados Unidos ha sido una solución insuficiente, ya que los industriales tienen que pagar el gas natural al precio del GNL, que es hasta nueve veces más caro que el que se importa por vía terrestre.

La falta de suministro del energético que afecta la producción de empresas ubicadas en Michoacán, Jalisco, estado de México, Puebla, Tlaxcala, Querétaro y algunas de Nuevo León, se debe también al incremento en el consumo de este combustible por parte de CFE y Pemex.

La salida a corto plazo que proponen los dirigentes de organismos industriales a las autoridades del sector energético es que, las alertas críticas que reducen el consumo del gas natural deben ser para todos, no sólo para la industria nacional sino también para las paraestatales.

Por lo pronto, CFE ya empezó a sustituir el uso de gas natural por combustóleo y diesel para producir electricidad, pero son combustibles no sólo más contaminantes sino también más caros, por lo que hay que esperar un alza en las tarifas eléctricas.

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