Redes de Poder: Calderón polariza el 2012

Resultante del rezago que tiene el PAN en la carrera presidencial de 2012 y de la derrota de su hermana Luisa María en la elección por la gubernatura de Michoacán, el presidente Felipe Calderón decidió pasar a la ofensiva política y, en los hechos, ya se convirtió en jefe de campaña del Partido Acción Nacional.

Según Calderón, en Michoacán hubo una intervención evidente y palmaria del crimen organizado, presentando como “pruebas” un desplegado publicado en el periódico AM de La Piedad y aludiendo al asesinato del alcalde panista de esa población.

Los señalamientos de Calderón calaron hondo en el PRI, triunfador de la elección michoacana, y el virtual candidato del tricolor a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, consideró inadecuado que Calderón deje su papel de conductor del gobierno para involucrarse de manera directa en los procesos electorales.

Representantes del Poder Legislativo y de diversos partidos políticos demandaron a Calderón que avale sus dichos con pruebas fehacientes y que deje el papel de jefe de campaña de su partido, dado que desde su cargo está polarizando la elección de 2012.

Los tres aspirantes del PAN a la candidatura presidencial: Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel respaldaron la postura de Calderón y propusieron un pacto de aspirantes a la Presidencia de la República para evitar que el narco influya o participe en los procesos electorales.

Ante las demandas de pruebas de sus dichos por parte de legisladores y otros actores políticos, Calderón dijo que el crimen organizado en Michoacán amenazó a por lo menos 50 aspirantes a diversas candidaturas de varios partidos políticos, no sólo del PAN sino también del PRI y del PRD, por lo que éstos optaron por bajarse y ya no competir en las elecciones.

El IFE, en voz de su consejero presidente, Leonardo Valdés, dijo estar de acuerdo en blindar los procesos electorales de la acción del narco, pero aseguró que hasta ahora ese organismo no tiene ninguna denuncia formal ni prueba alguna sobre lo ocurrido en Michoacán.

El Instituto Estatal de Michoacán también dejó claro que no hay evidencias de irregularidades como las que se mencionan y dijo que las elecciones fueron ordenadas, copiosas, y los votos se contaron bien.

Los priistas insistieron en que Calderón pase de los dichos a los hechos y presente pruebas, pues de otra manera sólo dejará claro que realiza una campaña de tipo electorero y que no ha digerido la derrota de su hermana Luisa María.

Cordero vs Vázquez Mota

Los que ya parece que tomaron muy a pecho la competencia por la candidatura panista son el exsecretario de Hacienda Ernesto Cordero y la diputada con licencia Josefina Vázquez Mota.

En dos ocasiones han tenido puntos de vista encontrados y se han recriminado sus pronunciamientos en torno a la economía y a la pobreza.

Vázquez Mota dijo no estar de acuerdo con los dichos de Cordero en el sentido de que con seis mil pesos al mes una familia puede solventar todos sus gastos, como aseguró hace meses el exsecretario de Hacienda.

Cordero se enojó ante este planteamiento y acusó a Vázquez Mota de saber de economía, pero de ama de casa, con el evidente afán de descalificarla.

Otro “agarrón” verbal se dio con el tema de la pobreza, ya que Vázquez Mota recordó su paso por la Secretaría de Desarrollo Social en el sexenio pasado y aseguró que hubo avances que más tarde se diluyeron, precisamente al arranque del actual sexenio, cuando Cordero ocupó la titularidad de esa dependencia.

Cordero de nueva cuenta se molestó y aseguró que la mejor atención a los programas sociales, que fueron deficientes cuando Vázquez Mota estuvo al frente de la Sedesol, se han dado en el actual sexenio, en que se ha atendido de mejor manera a los grupos económicamente menos favorecidos de la población.

Un “enfrentamiento” más se dio cuando Cordero, pasando a la ofensiva, recordó que Vázquez Mota ha mentido por lo menos en dos ocasiones cuando ha tergiversado conversaciones telefónicas, una de ellas con él mismo, cuando se desempeñaba como secretario de Hacienda.

Según dijo Vázquez Mota, su hoy rival le había llamado para agradecerle que le haya “salvado la vida”, cuando la legisladora logró que se aprobara el presupuesto del año pasado.

A esto respondió un enojado Cordero, quien reconoció que hizo la llamada, pero para felicitarla por su gestión, pero nunca le expresó que le hubiese “salvado la vida”.

Luego refirió que Vázquez Mota al parecer tiene la costumbre de mentir, pues de igual manera aseguró que en 2006, cuando aún no se daban los resultados electorales, el entonces consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, le había telefoneado para anticiparle el triunfo de Felipe Calderón en la elección presidencial.

Posteriormente el propio Ugalde precisó que no fue como dijo Vázquez Mota, que sí le llamó, pero nunca le anticipó ningún resultado antes de que éste fuese oficial.

Ya encarrerado, Cordero siguió contra Vázquez Mota y criticó su gestión como lideresa de los diputados del PAN, ya que la acusó de ser incapaz de promover eficazmente las reformas estructurales que necesita el país.

El tercer aspirante a la candidatura panista, el senador con licencia Santiago Creel, no intervino en esos dimes y diretes y exhortó a Cordero y Vázquez Mota a ya no seguir por ese camino, pues los adversarios están fuera del PAN y no dentro de ese partido.

Al parecer Vázquez Mota ya le tomó la palabra, por lo menos en cuanto a las confrontaciones entre aspirantes, pues dijo que a Ernesto Cordero “lo desconozco a ratos y no voy a volver a contestar a provocaciones”.

Empero, la batalla continúa, ahora por la vía de los hechos, dado que Carlos Orvañanos, exdelegado en Cuajimalpa, quien se había pronunciado abiertamente en favor de la candidatura de Cordero, dejó sus filas para integrarse al equipo de campaña de Vázquez Mota.

Esto sin duda diluye la posibilidad de que alguno de los tres aspirantes panistas decline en favor del mejor o la mejor posicionada, como lo habían sugerido en las filas del PAN. Por lo pronto, Vázquez Mota, Cordero y Creel se registran como precandidatos esta semana y dicen que irán hasta el final, lo que anticipa que la “guerra”, ya sea verbal o a patadas debajo de la mesa, probablemente continuará.

Alejandro Ramos Esquivel

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