Peña, programa de arranque

A dos meses de tomar posesión de la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto y su equipo más cercano preparan un programa económico de arranque para su sexenio que irá de finales de 2012 a noviembre de 2018.

La idea es dar a conocer los lineamientos y objetivos de dicho programa en el discurso de toma de posesión el 1 de diciembre próximo, cuando recibirá la banda presidencial de manos de Felipe Calderón, en una ceremonia que se anticipa sin sobresaltos en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

El programa económico que prepara el equipo de Peña se centra en dos aspectos básicos y de corto plazo: la reactivación de la economía y la generación de empleo, a efecto de responder al desánimo en la materia que generó el gobierno del panista Felipe Calderón, quien desde su campaña electoral se autoproclamó el “presidente del empleo”.

La gente de Peña sabe que el desafío de hacer crecer la economía de manera rápida y crear empleos para atenuar la terrible desocupación que afecta al país, y sobre todo a los jóvenes, no es tarea fácil ni cuestión de buenas intenciones.

En gran medida una recuperación sostenida y más rápida de la economía mexicana está sujeta a factores externos que por ahora no se ven favorables, dado que Europa se encuentra en recesión, China se desacelera y Japón está estancado, al tiempo que Estados Unidos (nuestro principal socio comercial) apenas reacciona tímidamente.

Sin embargo, los estrategas del futuro gobierno analizan todas las posibilidades, internas y externas, para cumplir con los objetivos de mejoría económica y empleo, al tiempo que mantienen contactos con representantes de los sectores empresarial y laboral, así como con inversionistas nacionales y extranjeros.

Giras internacionales

Las giras internacionales que ha emprendido Peña Nieto antes de su toma de posesión como primer mandatario responden a varios objetivos, pero entre los más importantes destaca dar un mensaje de flexibilidad y certeza a la inversión en México.

Durante su reciente viaje por América Latina, Peña también planteó una cooperación económica cercana con esta región que en su conjunto supera en población y en potencial a la Unión Europea, tomando en cuenta a países que muestran muy buen crecimiento como son Brasil, Chile, Perú y otros con economías funcionales como Argentina.

En los encuentros que tuvo con los mandatarios de esos países, así como con los de Colombia y Guatemala, Peña Nieto destacó también el interés de su futuro gobierno de acercar a México a los intereses comunes de la región latinoamericana y, sin decirlo, recuperar el liderazgo que hace tiempo tuvo nuestro país en la zona y que se diluyó en los últimos años.

Los planteamientos de fondo son los de impulsar una activa zona económica en América Latina, en la que México también juegue una parte importante, dada la ventaja comparativa que le da ser miembro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, donde es socio de Estados Unidos y Canadá, las economías más fuertes del continente.

Dentro de la misma estrategia de promoción y crecimiento de la economía mexicana en el futuro inmediato, Peña Nieto emprenderá en breve una gira por varias naciones europeas y posteriormente viajará a Estados Unidos.

En el caso de la Unión Americana, el futuro gobierno mexicano buscará impulsar la ya existente zona económica común, atendiendo dos aspectos básicos: mayor fluidez en los intercambios comerciales y garantía de seguridad en todos los órdenes a los agentes económicos de los dos países, en especial los de la zona fronteriza.

Los proyectos en ese sentido anticipan incluso la elección presidencial que habrá en la Unión Americana el próximo 4 de noviembre, en que Barack Obama buscará la reelección para permanecer otros cuatro años en la Casa Blanca venciendo a su rival, el candidato republicano Mitt Romney, en una contienda que se observa aún incierta en su resultado.

No obstante y al margen de quien resulte triunfador en la contienda electoral en Estados Unidos, es decisión del futuro gobierno mexicano ampliar la relación con Washington en todos los ámbitos, y en especial el económico y de la inversión.

Diálogo con la izquierda

Por lo que respecta al ámbito interno, Peña Nieto y su equipo trabajan en busca de un acercamiento con todos los actores políticos y prácticamente tienen amarrado un diálogo con los gobernadores surgidos de los partidos de izquierda, así como con la dirigencia nacional del PRD, que encabeza Jesús Zambrano.

Respecto al derrotado excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, el futuro mandatario estableció que no era posible dialogar con alguien que no lo reconocía como ganador de la elección, pero aclaró que se mantiene respetuoso de la actividad política y social del tabasqueño y de su decisión de encabezar otro movimiento de izquierda, distinto al que representan los partidos actuales.

Zambrano, el dirigente del PRD, ha aceptado que sí reconocerán a Peña y trabajarán con su gobierno en los términos que marque su ideología y se mantenga el respeto a disentir que tienen los partidos en el Congreso y en la vida política del país.

Aclaró que con Peña y lo que se conoce de su programa de gobierno hay muchas diferencias, pero el PRD está dispuesto a platicar y eventualmente a negociar, sin renunciar a sus principios de defensa a los trabajadores y las clases menos favorecidas del país.

En este escenario, el difícil panorama postelectoral que se veía para Peña ha ido mejorando, ya que si bien López Obrador y sus seguidores más cercanos mantienen su posición de considerar la elección del 1 de julio último como un fraude, han dejado de lado plantones y disminuido en mucho las protestas públicas. En los hechos, han otorgado una tregua que bien puede responder a una cuestión de estrategia, o a que han decidido otorgar el beneficio de la duda.

Alejandro Ramos Esquivel

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