Los Ramores, un proyecto en transición

El proyecto para la construcción del gasoducto Los Ramores se convirtió en la manzana de la discordia entre el gobierno federal, empresas privadas y ahora el equipo de transición del presidente electo, Enrique Peña Nieto.

Lo que parecía un proyecto más de construcción de un tubo para llevar gas natural al centro del país, es una de las obras insignes de esa industria y uno de los más importantes por la magnitud de las inversiones que supondrá: casi 3,000 millones de dólares.

Se trata de un ducto importante y necesario en los actuales momentos críticos para el abasto del energético, ya que México nunca planeó un “boom” en la demanda de gas natural derivada de los bajos precios que registra el energético en Estados Unidos, donde encontraron y desarrollaron los denominados yacimientos de shale gas o gas de lutitas, lo que a su vez contrajo los precios a niveles de 2.4 y 3 dólares por millón de BTU´s después de haber llegado al histórico de 16 dólares hace apenas tres años.

Ahora hay precios bajos de gas natural y un aumento inusitado en la demanda, pero México no tiene capacidad suficiente ni para producirlo ni para importarlo por ducto de Estados Unidos, donde se registra el precio más competitivo del mundo. Necesita ductos y una  alternativa es la construcción de Los Ramores, entre otros proyectos.

Los Ramores-Reynosa, que partiría desde Tamaulipas para cruzar Nuevo León, San Luis, Guanajuato, Querétaro hasta Zacatecas, con la posibilidad de que se conecten a Jalisco y Aguascalientes, daría un respiro a los ductos que van al centro y occidente del país que están saturados.  Será una línea de 1,000 kilómetros con tubos de diámetros de 48, 42 y 24 pulgadas, y contará con cinco estaciones de compresión.

El propio director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Juan José Suárez Coppel, reconoció al anunciar el proyecto de construcción de este gasoducto que están analizando junto al equipo de transición los esquemas posibles de inversión para llevar al cabo una obra de esta magnitud. El funcionario explicaba que buscan invitar a socios para lograr las condiciones financieras que les permitan concretar esta obra y que este esquema lo revisan de manera conjunta el gobierno federal y el equipo de transición.

Los consejeros profesionales de Pemex, Héctor Moreira, Fortunato Álvarez y Rogelio Gasca Neri no están de acuerdo con la forma en que se está concursando el proyecto, ya que realizaron invitaciones restringidas, es decir, sin licitación internacional. Se pretende realizar con acero importado porque de hacerlo con acero nacional aumentaría un 35% su costo, lo cual tiene molestos a los principales productores de acero en México.

Pemex Gas y Petroquímica Básica (PGPB), que encabeza Alejandro Martínez Sibaja, puso en marcha dos concursos. Uno para contratar el mejor esquema de financiamiento y el otro para la construcción de la obra. En ambos casos, la contratante es MexGas International (MGI), filial a su vez de PGPB. Esa entidad desarrollará además el sistema que conectaría Ramones con Texas y Tucson.

Para la obra podrían participar  Techint, ACS, ICA-Fluor Tradeco y  Grupo Mexicano de Desarrollo,  mientras que para el financiamiento Pemex asignó a Santander y ahora con la participación del equipo de transición también entró Evercore-Protego, el banco de Pedro Aspe.

La premura para presentar este proyecto es la problemática entre la demanda del Gas Natural y el desbalance en su oferta.

En lo que va del año, Pemex Gas y Petroquímica Básica ha declarado 15 alertas críticas para reducir el consumo del combustible, de las cuales 10 de ellas se debieron a una mayor demanda del carburante que no pudo ser satisfecha con la infraestructura existente. Según datos de la Secretaría de Energía (SE), en el año 2000 el 17.1% de la generación de electricidad dependía del gas natural, en tanto que para este año su participación se incrementó en 50.4 por ciento.

La industria del gas natural fue impulsada como parte de una política del sector energético porque se trata del combustible fósil más limpio que el resto, además que al reducirse su costo se hizo más atractivo su uso.

De acuerdo con la SE, la generación de electricidad con tecnología de ciclo combinado, que utiliza gas natural como su combustible principal, produce solamente la mitad de emisiones de dióxido de carbono que una carboeléctrica por cada MegaWatt-hora generado.

Así que dentro de los proyectos del sector energético se ubicó como prioridad la construcción de más gaseoductos para ampliar la capacidad de la red.

La inversión para este tipo de proyectos es alta y Pemex cuenta con una regulación que le permite desde 1995 la participación de capital privado para la construcción de gasoductos. La posibilidad allí estaba pero no hubo empresarios que se decidieran a entrar en esta sociedad porque siempre están a la espera de que sea el sector público el que desarrolle los proyectos que se visualizan como menos rentables.

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