Innovación en inversión en genómica

Se calcula que por cada dólar invertido en el Proyecto del Genoma Humano ha habido un rendimiento de 141 dólares, se invirtieron cerca de 10,000 mdd.

El conocimiento de los genomas se ha convertido en una fuente de riqueza económica. Hace 10 años, la culminación de la secuenciación del genoma humano pronosticaba importantes beneficios para la salud. Hoy, las aplicaciones genómicas abarcan múltiples áreas de alto impacto económico.

Un detonante de este fenómeno fue la reducción del costo de la tecnología de secuenciación en un millón de veces. Así, hoy conocemos la secuencia genómica de más de 4,500 especies. El uso de estas bases de datos públicas ha dado lugar a conocimiento e infraestructura insospechada que comienza a generar importantes aplicaciones.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en su reporte Bioeconomía 2030, ha identificado a la genómica como uno de los tres pilares de la bioeconomía para las próximas dos décadas. La Organización del Genoma Humano también ha reconocido esta importante tendencia estableciendo su Comité Internacional sobre Genómica y Economía.

En mayo pasado el análisis económico del Proyecto del Genoma Humano señaló que en Estados Unidos se ha logrado un retorno de la inversión de 141 dólares por cada dólar invertido en ese proyecto. Tan solo en 2010, recuperó su inversión total de 5,600 millones de dólares.

Así, actividades económicas vinculadas a la genómica generan riqueza a través de nuevas empresas, empleos y comercialización de sus aplicaciones que se reflejan en nuevas pruebas de diagnóstico, farmacogenómica y políticas públicas en apoyo al consumidor.

México es el país miembro de la OCDE con la inversión más baja en investigación y desarrollo. Su gasto doméstico bruto en investigación y desarrollo (GERD, por sus siglas en inglés) equivalió a 0.4% del PIB en 2007, y se mantuvo alrededor de este nivel entre 2000 y 2010. El GERD per cápita es también el más bajo de la OCDE. El gasto de sector empresarial en investigación y desarrollo fue de 0.2% del PIB, lo que significa que se duplicó con respecto al año 2000, cuando era de 0.1%. Si bien los graduados de ciencias e ingeniería representaron 24.7% del total, por encima del promedio de la OCDE, hay menos de un investigador por cada mil empleos, lo que representa el promedio más bajo de la OCDE.

En una economía como la de México, la innovación puede tener un importante papel en beneficio de todas esas áreas. Sin embargo, los resultados que tiene México en innovación son muy limitados: la generación de 0.14 patentes y 73 artículos científicos por millón de habitantes fue la más baja de la OCDE en 2008.

La situación en los demás países miembros de la OCDE y en algunos países no miembros ha sido diferente. En ellos, la tendencia de la inversión en ciencia y tecnología como porcentaje del PIB ha continuado incrementándose. Incluso en algunos de estos países ha sido muy significativo.

El incremento más importante se observó en China, donde se registró un aumento en la proporción del GERD/PIB de 135%, es decir, pasó de 0.65% a 1.54% de su PIB. El aumento de esa proporción fue de 131% Portugal, de 95% en Turquía, de 55% en Israel y de 54% en España. México ocupó el último lugar, prácticamente sin cambios en la década reportada (1998-2008).

El reto clave para México es establecer las condiciones que fomenten la innovación a través de diversos canales, incluyendo la educación y el entorno competitivo y regulatorio. Las recomendaciones de la OCDE en su Revisión de Políticas de Innovación en México 2009 incluyen el establecimiento de mejores estructuras para la participación del Estado, que aseguren la coherencia en la formulación e implementación de las políticas de innovación tanto a nivel federal como estatal, así como la inversión sostenida en investigación y desarrollo.

La genómica contribuirá a atender retos globales, lo que da idea del tamaño de sus mercados. Por ello, es indispensable que quienes preparan propuestas para conducir los destinos de México en los próximos años, incorporen a la innovación científica como parte de los ejes para su desarrollo sustentable.

(Por Dr. Gerardo Jiménez-Sánchez*)

Texto íntegro en la revista Este País: http://bit.ly/phL0YV

(El autor es Presidente Ejecutivo de Global Biotech Consulting Group, Presidente de la Comisión de Biotecnología de la OCDE y Miembro del Consejo Directivo de la Organización del Genoma Humano).

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