Redes de Poder: Europa, tormenta perfecta

VARSOVIA.- Con fuertes vientos cruzados y un huracán financiero de frente, la Unión Europea vive lo que podría considerarse una tormenta perfecta.

Dada la complejidad del problema, que ya rebasa a las 27 naciones que integran la Unión Europea, el dique económico que se pretendió construir en el viejo continente hace agua y varios de sus integrantes requieren de rescates que se han vuelto recurrentes.

Tal es el caso de Grecia y en menor medida de Portugal e Irlanda, que ya han requerido de que se les inyecten cientos de miles de euros para equilibrar sus finanzas, sin que lo hayan conseguido hasta la fecha.

Lo peor del caso es que economías importantes dentro de la comunidad, como las de Italia y España, que se encuentran entre los primeros cinco lugares de la Unión, también enfrentan serios problemas y están cerca del precipicio.

Esto, desde luego ha tenido ya serias repercusiones políticas, y la más grave de ellas es la virtual caída del gobierno que encabeza aún el primer ministro Giorgios Papandreu, quien luego de relevar a los mandos militares con el claro propósito de prevenir un eventual golpe de Estado, dio por terminada su gestión y anunció la formación de un gobierno de coalición.

Grecia, como se sabe, se encuentra en el ojo del huracán, al grado que dentro y fuera del país helénico se ha planteado su salida de la Unión Europea, como una manera de ya no seguir agravando la crisis y de evitar una mayor contaminación a otros países en problemas.

Pero no sólo el gobierno griego enfrenta el rechazo popular, también lo sufren el de Italia que encabeza el controvertido Silvio Berlusconi; el de Francia con Nicolas Sarkozy al frente y hasta la primera ministra de Alemania, la poderosa Angela Merkel.

José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de España, fue el primero en derrumbarse políticamente a causa de la crisis económica y el grave problema de empleo, por lo que desde hace meses anunció que no buscará un nuevo periodo en el cargo.

La Cumbre del Grupo de los Veinte (G-20) que tuvo lugar en Cannes, Francia, fue dominada por la tormenta europea, pero no alcanzó ningún acuerdo concreto, sólo la recomendación de que “pongan orden en casa”.

Mientras tanto, por la mayor parte de los países del viejo continente se extienden de manera creciente dos problemas que afectan a decenas de millones de personas: el desempleo y la pérdida de poder adquisitivo.

Esto ha generado protestas públicas en Grecia, España, Italia, Portugal y en general en las naciones donde sus crisis financieras están exigiendo programas de ajuste, que de una manera u otra afectan negativamente los niveles de vida de la población.

Hay excepciones, como es el caso de Polonia, la considerada “isla verde” europea, que es el único país miembro de los 27 que ha mantenido tasas de crecimiento superiores al 4 por ciento en los últimos cinco años.

A esto han contribuido dos factores, según explicó a EL FINANCIERO Marek Belka, presidente del banco central polaco, quien considera que Europa vive una “crisis cruzada” en la que se combinan y chocan problemas de corto plazo, como es el sobrendeudamiento de varios países y algunos de carácter estructural como la desigualdad en los niveles de desarrollo que presentan las economías de la Unión.

El banquero central, quien también ha sido ministro de finanzas y asesor de la presidencia polaca, así como ha ocupado cargos de relevancia en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, subraya que uno de esos problemas es la falta de consolidación de la moneda única: el euro.

De hecho, estima -tal es el caso de Polonia- que las economías que están sanas, con niveles de deuda razonables y se encuentran fuera de la zona euro (de los 27 países de la Unión Europa, sólo 17 se rigen por la moneda única), han logrado superar lo más duro de la crisis y mantener expectativas razonables de crecimiento.

Otros expertos del viejo continente consideran que, efectivamente, el euro y su permanencia como moneda única se encuentra en serio riesgo y que incluso podría comenzar por “desafiliar” a algunos países sobrendeudados y que no se someten a los compromisos con financieros con la Unión, como es el caso de Grecia.

La realidad es que en el euro convergen economías bastante desiguales en su potencialidad, como son los casos de Alemania y Francia frente a las de Grecia, Portugal e Irlanda, que en la práctica han perdido ventajas competitivas al manejar niveles de precios muy similares a los de los países de mayor poderío económico.

A la fecha, Europa, o mejor dicho la comunidad de los 27, todavía no alcanza a resolver tres problemas básicos, sobre los que ha propuesto una serie de soluciones que están pendientes de concretar.

De manera sobresaliente está la cuestión griega, que sigue siendo el centro de debate y un riesgo para el euro; le sigue la capitalización de importantes bancos privados que están muy expuestos en los países sobrendeudados, y en tercer término está la proclamada pero no aterrizada ampliación del fondo de rescate europeo para naciones en problemas.

Esto se refleja de manera cotidiana en el comportamiento de los mercados financieros internacionales, que han sufrido pérdidas generalizadas, lo mismo que las cotizaciones de divisas como el euro y el dólar estadounidense, dado que en la Unión Americana también se enfrentan severos problemas de deuda y desequilibrios financieros.

Organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y el propio Banco Central Europeo, poco han podido hacer para resolver esta problemática en que ya se conjugan las crisis financieras con las de carácter político, como la que ya terminó con el gobierno de Papandreu en Grecia.

(Por Alejandro Ramos Esquivel)

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