Las agencias calificadoras… ¿siguen siendo confiables?

Recientemente estuvo en México Ingo Walter, vicedecano de Facultad y profesor de Finanzas de la Stern School of Business, de la U. de Nueva York. Es frecuentemente consultado en medios como CNBC, sobre temas relacionados con los mercados. Durante su visita a México, donde impartió un curso de estrategia sobre Banca y Finanzas, organizado por RiskMathics, tuvimos oportunidad de conversar con él y hablar sobre uno de los componentes de la escena financiera actual: las calificadoras de riesgo.

En años recientes, el papel de las calificadoras (S&P, Fitch, Moody´s) ha estado crecientemente bajo discusión ¿Cuál es el papel que ellas deben jugar en la prevención de la siguiente crisis?

El negocio de las calificadoras de riesgo nace a finales del siglo XIX, como un esfuerzo de análisis destinado a dar a los inversionistas una herramienta para su toma de decisiones. Uno de los primeros en hacerlo fue Moody´s, quien vendía dichos reportes a un precio considerable. La situación empieza a cambiar hacia 1960, cuando, ante la facilidad de reproducción de los reportes, las agencias comienzan a recibir pagos por parte de los emisores de instrumentos (bonos, acciones, etcétera). Se pasó así de un método centrado en el inversionista, a uno centrado en el  emisor, corrompiendo el sistema.

¿Qué tan serio es el problema?

Se da así una situación en que las agencias se enfrentan a un obvio conflicto de interés: el interés de hacer negocio entra en conflicto con el rigor analítico de los instrumentos evaluados.

¿Y que hay de los inversionistas, tienen alguna culpa al “outsourcear” su análisis, utilizando el camino corto de las calificaciones?

Sí comparten culpa. Muchos inversionistas ponen mucho énfasis en las calificaciones de riesgo, sustituyendo con ellas el análisis que deberían realizar ellos mismos. Toman las calificaciones de las agencias como si fuera Moisés bajando del Sinaí. Las calificaciones son útiles, pero deben ser sólo un factor entre varios, no el único, y las empresas deben prepararse adecuadamente para hacer su propio análisis.

¿Se puede reclamar a una agencia por sus calificaciones, cuando éstas llevan a erróneas decisiones de inversión?

Las calificaciones son opiniones de las agencias, como bien señalan éstas al defenderse, cada vez que son criticadas. Y es por ello que no pueden hacerlas legalmente responsables. Nadie puede demandar a alguien por tener una opinión.

¿Qué opciones hay entonces?

Personalmente creo que sistemas de información financiera, cuyo labor es justamente recolección y análisis de datos, podrían estar en posición de desarrollar algún tipo de cualificación de riesgos de instrumentos, sin depender del emisor; por ejemplo, Bloomberg sería uno de ellos. Estas compañías ya tienen un modelo de negocio basado en la necesidad de información financiera del mercado y no necesitarían comprometer su análisis, buscando servir los intereses de los emisores.

Podríamos tener una sistema de calificaciones manejado por alguna entidad gubernamental o regulatoria, pero nadie va a querer al gobierno involucrado en el sistema.

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