Peña, gira europea

Por Alejandro Ramos Esquivel

Del viaje realizado por el presidente electo Enrique Peña Nieto a Europa, en lo general se puede hacer un buen balance, en la medida que tuvo interlocución directa con los mandatarios de Alemania, Gran Bretaña, Francia y España, con lo que desde ahora logró un buen posicionamiento para su futuro gobierno que arranca el 1 de diciembre próximo.

En esos países, potencias económicas los tres primeros, el discurso de Peña fue acertado ya que presentó a México como un país moderno, que en su gobierno entrará en una etapa de despegue y se abrirá aún más a la inversión global, siempre bajo la premisa de operar con una economía de libre mercado con un gran sentido social.

Su presencia y la de su equipo de trabajo fue buena, ya que también ofreció una imagen de cambio en relación con otros gobernantes latinoamericanos, que en su mayoría proyectan posiciones ideologizadas y de permanente reclamo a las naciones desarrolladas.

Tal vez el “prietito” en el arroz en el viaje y en el discurso de Peña fue su inusitada oferta de que México buscará apoyar a España para que este país logre salir de su crisis, que parte de un elevado endeudamiento, pasa por la recesión de su economía y enfrenta una auténtica rebelión social a causa de los recortes presupuestales y el desempleo.

Frente a ese panorama no se ve cómo México pueda rescatar a España, por lo que la oferta de Peña debe enmarcarse en el terreno de la diplomacia y las buenas intenciones, aunque no tenga nada que ver con la realidad, pues se trata de una tarea en la que hasta ahora ha fracaso la Unión Europea, de la cual el país ibérico forma parte.

Tampoco fue afortunado el anuncio de Peña de “dar luz verde” de manera anticipada, aun cuando ni siquiera está en el gobierno, a que Pemex continúe con la contratación de hoteles flotantes para trabajadores de plataformas petroleras, que se fabrican en Galicia, España, y que constituyen un segmento de gran importancia económica para esa región.

Ambos pronunciamientos, el de ayudar a España a salir de su crisis y concretar la compra de los “flotahoteles” para Pemex, le generaron críticas inmediatas a Peña, particularmente en México, donde se le acusó de inmediato de perfilar un gobierno que sería “candil de la calle y oscuridad de su casa”, al tiempo que perfila un estilo autoritario al decidir asuntos sobre los que aún no tiene ninguna injerencia y únicamente por voluntad propia.

Bien en el tema Cassez

Otro aspecto que puede tornarse delicado de su gira por Europa fue el caso de la ciudadana francesa Florence Cassez, por quien el propio presidente galo y su esposa han convertido en un asunto de Estado como legado del anterior mandatario, Nicolas Sarkozy.

El asunto provocó un distanciamiento entre el gobierno de Sarkozy y el de Felipe Calderón, al grado que motivó, en 2011, la suspensión del llamado “año de México en Francia”, consistente en una serie de actividades culturales que finalmente no se llevaron al cabo ante el diferendo en torno a la ciudadana francesa presa en nuestro país bajo acusaciones de secuestro y sentenciada a 60 años de prisión.

Francia ha hecho de este tema un asunto de Estado bajo el argumento de que a Cassez no se le hizo un juicio justo y su involucramiento en los delitos de que se le acusa estuvo plagado de irregularidades, entre ellos un montaje para Televisa orquestado por el actual secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y la propia televisora.

La petición del gobierno francés es que se revise el asunto de Cassez y en caso de corroborarse que es culpable, cumpla su condena en Francia, a lo cual el gobierno de Calderón no ha accedido, aunque sí ha admitido que hubo algunas irregularidades menores en la aprehensión de la inculpada, pero que de ninguna manera la hacen inocente del delito por el que fue sentenciada por las autoridades mexicanas.

Sin embargo, aun en México el asunto tiene secuelas controversiales dado que ya el fallo y el procedimiento en contra de Cassez ya están en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual se pronunciará en breve sobre el caso, con el antecedente de que hace unos meses lo mandó a revisión luego de que una cerrada votación de los ministros estuvo a punto de favorecer a la ciudadana francesa, quien hubiese quedado en libertad.

En torno a este asunto, Peña escuchó al Presidente galo y a su esposa, que intercedieron directamente por Cassez, pero no ofreció nada y se limitó a declarar públicamente que respetará el fallo de la Suprema Corte de Justicia mexicana, cuyo veredicto, en favor o en contra, tiene carácter de inatacable.

Ahora el gabinete

En el lapso que le queda previo a la fecha de su toma de posesión, Peña Nieto dedicará la mayor parte de su tiempo a la definición de su gabinete, bajo dos premisas básicas: atender el problema de inseguridad y de violencia que afecta la imagen y los flujos de inversión hacia el país, y al propio tiempo otro elemento clave: el manejo financiero del futuro gobierno.

Un tercer rubro que resulta primordial para Peña es el área política, donde tendrá que contar con un secretario de Gobernación con capacidad de interlocución con el Congreso, los partidos de oposición y los gobernadores, al tiempo que desempeñe un papel importante como integrante del gabinete de seguridad nacional y responsable de áreas de seguridad como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Después de las giras por América Latina y por Europa, antes de tomar posesión, a Peña le quedaría pendiente una visita a Estados Unidos, pero ésta no es conveniente antes de la elección presidencial de ese país, que tendrá lugar el 6 de noviembre próximo.

Pero en tanto eso se decide, en el equipo cercano a Peña se barajan nombres de posibles ocupantes de los cargos clave en el futuro gabinete.

Los más mencionados son Luis Videgaray como titular de Hacienda o jefe de la Oficina de la Presidencia de la República; Miguel Osorio Chong como secretario de Gobernación, aunque para este cargo también se juega con el nombre del diputado Jesús Murillo Karam, quien será el encargado de colocar la banda presidencial a Peña el 1 de diciembre.

Otros cargos considerados clave, sobre todo en el aspecto económico-financiero, que tendrán prioridad en el arranque del gobierno de Peña son Pemex y la Secretaría de Economía, para los que se candidatea a Emilio Lozoya e Idelfonso Guajardo, respectivamente.

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