PRI-Panal, divorcio por convivencia

Por Alejandro Ramos Esquivel

A la memoria de Aurora Berdejo, con un gran recuerdo de amistad

La anunciada ruptura entre el PRI y el Panal, el partido de la maestra Elba Esther Gordillo, pinta más para ser una separación concertada, una especie de divorcio político por conveniencia.

Tanto el virtual candidato presidencial del tricolor, Enrique Peña Nieto, como la lideresa del magisterio, han dicho que la separación de sus respectivos partidarios se dio de manera amistosa, por así convenir a los intereses de ambos y que, con miras a la elección presidencial, hay más coincidencias que diferencias.

Esto, en términos político-electorales, significa que en su momento, aunque no lo haga público, la maestra respaldará con sus huestes y sus votos la candidatura de Peña Nieto, tal como hace seis años lo hizo con Felipe Calderón.

De hecho, la alianza PRI-Panal era una especie de “seguro” adquirido por Peña, en caso de que la elección de julio próximo resultara cerrada, pues está el antecedente de que la operación de Elba Esther y sus agremiados, tanto en el manejo de las casillas como en los sufragios, resultaron decisivos para que Calderón pudiera superar por menos de 300,000 votos al candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.

Pero esta vez las circunstancias parecen diferentes  y todo indica, a juicio de los priistas, que Peña Nieto se impondrá con una ventaja de por lo menos cinco puntos sobre su más cercano perseguidor, por lo que la “operación” de la maestra resulta innecesaria.

Esto sobre todo porque la maestra y la dirigencia de su partido, el Panal, pasaron una factura muy alta al PRI, al darle candidaturas a un buen número de senadurías y diputaciones, exigiendo que las plurinominales (es decir las de partido y por lo tanto seguras) se otorgaran a familiares y cercanos de Elba Esther.

Un factor que precipitó la “ruptura” fue el hecho de que Humberto Moreira, “alumno” cercano de la maestra, haya dejado de ser dirigente nacional del tricolor, como resultado del escándalo político-mediático, derivado del sobreendeudamiento de Coahuila, entidad que gobernó.

Al salir Moreira y ser sustituido por Pedro Joaquín Coldwell, un ortodoxo de la política priista, las voces inconformes con la alianza y las concesiones a la maestra encontraron eco y, al hacer cuentas, se concluyó que el Panal era poco lo que aportaba en términos de votos y mucho de lo que exigían en cargos de elección popular.

Elba Esther, sin opciones
Un factor adicional que contribuyó a la decisión de los prisitas de “romper” con el Panal es que ya era conocido el rechazo del virtual candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, a establecer cualquier tipo de alianza con la maestra, ya que así lo hizo hace seis años y públicamente volvió a rechazar esa eventualidad.

Dos de los aspirantes a la candidatura presidencial del PAN, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, también descartaron públicamente cualquier acuerdo de tipo electoral con la maestra, aunque el tercero en la competencia, Ernesto Codero, dijo que no haya que desechar ninguna posibilidad de alianza para vencer al PRI.

Finalmente, el dirigente formal del albiazul, Gustavo Madero, “se fajó los pantalones” y estableció que el PAN no proyecta ni hará ninguna alianza con el Panal, ni en lo particular con la maestra Elba Esther Gordillo.

Ante eso, la dirigente magisterial indicó que no hay ruptura con Peña Nieto y que lo sigue considerando como buen candidato, con lo que dio a entender que sus simpatía y sus interese siguen de ese lado.

A su vez Peña Nieto también subrayó que la separación del PRI del Panal se dio en los mejores términos y que él continuará demandando el voto y el apoyo del magisterio nacional. Es decir, un divorcio por conveniencia.

El arroz de Josefina
La declaración de Josefina Vázquez Mota en el sentido de que en la candidatura presidencial de sus partido, “el arroz ya se coció” en sus favor, motivó burlas y críticas de sus opositores, Santiago Creel y Ernesto Cordero.

Creel dijo que si el arroz ya se coció es prematuro, pues no sabe bien frío y, por lo tanto, no pasará.

Por su parte, Cordero, en cuyo equipo de campaña describen a Vázquez Mota como la “vendedora de Amway”, respondió que efectivamente el arroz ya se coció, pero a su favor, y reiteró que él será el candidato panista a la presidencia de la Republica.

Vázquez Mota funda sus aseveraciones en los resultados de las encuestas, que la colocan con amplia ventaja sobre Creel y Cordero, pero estos, especialmente el exsecretario de Hacienda, sostienen que lo que cuenta no son los sondeos de opinión, sino el voto de los panistas.

Incluso, Cordero dio por muertas y enterradas a las encuestas, para las que pidió “un minuto de silencio”, ya que recordó que hace seis años, en la interna del PAN, las encabeza Creel y quien resultó candidato fue Felipe Calderón.

Hacia el interior del albiazul se comenta que del millón 400,000 militantes y adherentes, cuando mucho votarán la mitad, por lo que es muy posible que los sufragios se dividan en tercios, sin que en la primera vuelta ninguno de los tres aspirantes tengan mayoría clara, lo que obligaría a una segunda vuelta.

En el equipo de Cordero hay confianza de que finalmente la militancia panista, de la cual gran número forma parte del gobierno del presidente Calderón, apoye la candidatura del exsecretario de Hacienda, ya que como dicen sus promotores, “es el único que puede garantizar el progreso del país”, lo que significa que es quien tiene el compromiso de continuar y defender las políticas del actual régimen.

No obstante, dentro del propio PAN, aunque se concede que el “voto de Calderón” podría hacer candidato a Cordero, en términos de imagen sería muy difícil respaldarlo, dada la ventaja indudable que tiene Vázquez Mota en las preferencias electorales a la población abierta.

En cuanto a Creel, casi se le descarta, ya que no cuentan ni con el respaldo de Los Pinos ni con una clara aceptación en las encuestas, donde apenas supera por poco margen a Ernesto Codero.

Empero hay quienes estiman que en caso de una probable segunda vuelta, Creel podría convertirse en el fiel de la balanza, pues sus votos serían decisivos para que uno de sus dos contrincantes resultara ganador. Es decir, sería el gran elector de los panistas.

|
Suscríbase al Newsletter
Acerca de Mexican Business Web

Opina

*

 

genesis();