Redes de poder: 2012, carrera abierta

Aún antes de que las autoridades electorales den el banderazo formal para las elecciones generales de 2012, la carrera presidencial ya quedó abierta, tanto así que las diversas fuerzas políticas tienen muy bien definidos a sus aspirantes al cargo.

Lo que todavía no se ha precisado y desde luego conlleva el riesgo de división interna en cada uno de los partidos, es el método de selección de candidato, o mejor dicho las variantes y las reglas que cada uno está dispuesto a acatar.

En la llamada izquierda, por cuya candidatura compiten Andrés Manuel López Obrador y el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, se ha convenido que el método de elección interna sea una encuesta y el ganador será el que se encuentre mejor posicionado.

Sin embargo, el asunto no está tan claro, puesto que todavía no se precisa cuándo se llevará a cabo esa encuesta, si será una o varias y la naturaleza de este tipo de muestreos, dado que sus resultados pueden variar en relación directa si son aplicadas entre militantes de los partidos de izquierda, o bien queda abierto a la ciudadanía en general.

Tampoco se ha formalizado la integración de la coalición de izquierda, puesto que López Obrador está en teoría con “licencia” en el PRD, mientras su nuevo partido: Morena, que sustituye a Convergencia, tampoco se encuentra muy alineado con el PT, aunque tienen como denominador común que sólo ven como candidato al tabasqueño.

Caso contrario al PRD, donde la dirigencia formal, la de “los Chuchos”, sigue confrontada con López Obrador a causa de las alianzas realizadas con el PAN y, por tanto, tiene como claro favorito a Marcelo Ebrard.

Así que el riesgo de ruptura sigue siendo alto y probablemente sólo podrán evitarlo mediante un acuerdo los aspirantes presidenciales, esto es Ebrard y López Obrador, quienes dentro de ese paquete tendrán que definir quién representa a la izquierda en la competencia por la jefatura de gobierno del Distrito Federal, que también tendrá lugar en julio del año próximo.

Por lo que se refiere al PAN, la situación parece aún más complicada, toda vez que de los siete originales ya sólo quedan tres aspirantes a la candidatura presidencial, a saber: Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, ninguno quiere bajarse de la carrera y desde ahora todos se autoproclaman como ganadores.

De acuerdo con las encuestas a población abierta, la que ha tenido mejor desempeño en las últimas semanas es la diputada con licencia Josefina Vázquez Mota, quien también ha ganado respaldo entre la militancia panista, como se vio en Guanajuato, donde “barrió” en el “aplausómetro” al exsecretario de Hacienda Ernesto Cordero, quien es visto por propios y extraños como el “delfín” de Los Pinos.

El senador con licencia Santiago Creel, quien compite por segunda vez por la candidatura panista -la anterior fue en 2006 y perdió frente al hoy presidente Felipe Calderón- aún mantiene el primer lugar en algunas encuestas y se presenta a sí mismo como aspirante sin nexos oficiales, con el evidente propósito de remarcar su independencia del gobierno.

Muy rezagado en las preferencias electorales a población abierta se encuentra Ernesto Cordero, quien con el claro afán de remontar ha cambiado su presencia física, su lenguaje, y trata de evitar que se le continúe identificado como el “protegido” del presidente Calderón.

Al igual que en la izquierda, en la derecha, como se considera ideológicamente al PAN, los riesgos de ruptura persisten, puesto que a diferencia de los cuatro que se “bajaron” de la contienda: los secretarios del Trabajo, Javier Lozano; de Educación, Alonso Lujambio; de Sedesol, Heriberto Félix, y el gobernador de Jalisco, Emilio González, los tres que quedan aseguran que irán hasta el final.

Entre algunos grupos de panistas se considera que para Los Pinos el que no es aceptable es Creel, por lo que Cordero sería el plan A y Vázquez Mota eventualmente el plan B, que en un caso extremo podría combinarse para asegurar que alguno de los dos fuese el candidato panista.

Vázquez Mota propuso como método de selección interna una votación abierta a la ciudadanía, lo cual casi ya fue rechazado por la dirigencia formal del PAN que encabeza Gustavo Madero, quien argumentó que económicamente sería muy costosa y tendría el riesgo de infiltración de militantes de otros partidos.

Así que virtualmente quedan dos opciones de elección interna: la de designación, que dicen algunos panistas tendría dedicatoria para Cordero, dada la influencia que representaría el voto del presidente Calderón, y la tradicional de consulta por vía del sufragio a militantes y adherentes, que hasta ahora favorecería a Creel y Vázquez Mota, en ese orden.

De igual manera que sucede en la izquierda, en la derecha aún queda pendiente definir a ciencia cierta el método de selección de su candidato, cuando los aspirantes ya están “calientitos”, lo que aumenta los riesgos de división.

En el PRI, cuyos militantes ya se consideran de regreso en Los Pinos, está claro que el exgobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto avasalla en las encuestas, tanto en las internas como las relacionadas con los aspirantes de otros partidos.

Con base en esto, Peña Nieto se ha manifestado en favor de una elección ciudadana para definir al candidato del tricolor, pero esto no ha sido aceptado del todo por su único competidor: el todavía senador Manlio Fabio Beltrones.

La distancia en las preferencias electorales entre Peña y Beltrones es enorme, pero éste insiste en que más que pensar en recuperar la Presidencia de la República, lo primero es definir qué “país quiere el PRI”, por lo que antes que el candidato, debe definirse un programa de acción que conlleve el cambio y beneficie a todos los mexicanos.

Para el efecto, Beltrones ha propuesto incluso un gobierno de coalición, a efecto de darle viabilidad al país y no continuar con la inoperancia que ha caracterizado a los últimos gobiernos.

Más que en el método para seleccionar al “abanderado” del tricolor, el senador insiste en que hay otras prioridades, de lo que se infiere que convenidas éstas, Peña Nieto podría ser declarado candidato de unidad, o en términos políticamente correctos: de consenso.

Empero, nada está escrito y el fantasma de la división interna también ronda en torno al PRI, lo mismo que en el PAN y en la izquierda.

(Alejandro Ramos)

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