Las alianzas de PEMEX en el futuro de la petroquímica

En la realidad el hubiera no existe, sin embargo, hay casos inevitables en los que es casi imposible olvidarse de conjugar este tiempo del verbo haber, y uno de ellos es el de la alianza entre Pemex Petroquímica y la empresa mexicana Mexichem que contempla una inversión de 556 millones de dólares. La razón es que la subsidiaria de la paraestatal no tendría necesidad de recurrir a las alianzas público-privadas, si el gobierno federal le hubiera otorgado desde hace años los recursos que requiere para el desarrollo de esta industria.

Así que pensar en Petróleos Mexicanos (Pemex) como una pobre empresa rica no está lejos de la realidad. Un especialista hablaba hace unos días de la necesidad de dejarle a la paraestatal al menos la mitad de los recursos que produce, correspondientes al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, para que pueda solventar sus necesidades y crecer.


A la fecha Pemex Petroquímica (PPQ) recibe entre el 4% del presupuesto que ejerce Pemex, lo que está muy por debajo del 85% que recibe la subsidiaria Pemex Exploración y Producción, dedicada a la búsqueda y explotación de petróleo y gas. Y es que frente a los recursos que se obtienen por la explotación de estos combustibles, ningún otro negocio del sector va a ser tan rentable, al menos a corto plazo.

En los cambios de rumbo o de perspectiva de los periodos sexenales en los que la política y las necesidades presupuestales del país han marcado la dirección de Pemex y sus subsidiarias –que por cierto, este año vuelven a unificarse en una sola entidad-, la industria petroquímica pasó a un plano secundario.

Durante años Pemex Petroquímica abandonó o cerró de manera parcial y total plantas de producción en sus complejos petroquímicos bajo el argumento de que ante los altos precios del gas natural resultaban poco rentables y era más conveniente importar petroquímicos que producirlos en el país.

Así que PPQ fue orillada a establecer alianzas para frenar la caída en su producción y rescatar algunas líneas productivas. La primera alianza que concretó fue en 2009 con la empresa brasileña Unigel para la reactivación de la planta de acrilonitrilo en el Complejo Petroquímico Morelos que generó resultados positivos.

En la planta petroquímica de Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, Pemex tenía integrada su cadena de producción de cloruro de vinilo –su origen parte de la sal que a través de procesos se convierte en cloro y sosa. Al cloro se le agrega monómero de cloruro de vinilo – etileno más cloro -, VCM, insumo principal para fabricar PVC (policloruro de vinilo) con el que se elaboran plásticos y otros productos para el sector de la construcción, de vivienda y de infraestructura.

En alguno de estos imperativos sexenales, Pemex vendió su planta de cloro y sosa a Mexichem – empresa que tiene más 50 años dentro de la industria química y petroquímica del país-, con lo que rompió su cadena entre la planta de monómero de vinilo para producir cloruro de vinilo. Así que Pemex compra a Mexichem el cloro, y a su vez la empresa privada le compra el monómero para que produzca el cloruro de vinilo.

Luego de negociaciones que iban y venían, y un momento en que la empresa anunció que se retiraba, al parecer ante la resistencia del sindicato petrolero al acuerdo que reduciría la planta laboral; el Consejo de Administración (CA) de Pemex aprobó crear la nueva empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo, en sociedad entre PPQ Mexichem, con lo que se volverá a integrar la cadena productiva, solo que ahora no será de la paraestatal como antes, sino un esquema público-privado. La idea es llevar la producción del insumo a 400 mil toneladas anuales.

La sociedad entre PPQ con el consorcio privado implica la primera coinversión de gran calado que se realiza en la industria petroquímica. Mexichem aportará el capital para la modernización de la infraestructura en la planta de cloruro de vinilo del complejo Pajaritos, en Veracruz, que en total serán 556 millones de dólares (125 millones de dólares en activos y 200 millones en efectivo) mientras que PPQ aportará 231 millones de dólares en activos.

La nueva empresa absorberá a 669 empleados sindicalizados y 104 trabajadores de confianza, es decir 773 empleados. Actualmente, en la planta trabajan más de 2 mil 300 empleados, por lo que el resto integrará la Gerencia de Mantenimiento y Servicios Industriales para dar servicio a todos las áreas de la paraestatal.

Luego del anuncio de esta alianza entre la subsidiaria de Pemex y el consorcio privado se avizoran alianzas de la paraestatal para reactivar la producción de este sector.

El plan de proyectos de PPQ contempla la reactivación de la planta de acrilonitrilo en el Complejo Petroquímico Morelos en sociedad con la brasileña Unigel, para producir 40 mil toneladas anuales de cianuro de sodio. Otra alianza será con el Grupo Alfa para modernizar la planta de paraxileno en el complejo petroquímico Cangrejera, en Veracruz que produciría 500 mil toneladas al año de este insumo para elaborar pet, materia prima con la que se fabrican los envases de plástico.

En alianza con una empresa privada productora de urea, fundamental en la producción de fertilizantes, PPQ aportaría la garantía de suministro a largo plazo de amoniaco en Cosoleacaque, Veracruz.

La empresa subsidiaria participaría con un 40% en un proyecto para la producción de buteno (insumo para caucho sintético y plásticos), sin que aún se conozca al posible socio. También PPQ aportaría el 15% de capital en la construcción de una planta de amoniaco en Topolobampo, que requiere mil millones de dólares.

El rumbo en el desarrollo de la industria petroquímica nacional parece redireccionarse. En la mayor parte de estas nuevas alianzas, la subsidiaria de Pemex aportaría insumos o infraestructura que está en operación o que está en desuso. Es decir, el cambio para el futuro de la petroquímica, no provendrá de una inyección de recursos por parte del gobierno federal, sino que será en sociedad con el capital privado.

Se puede cuestionar la participación de privados, pero conviene recordar que la petroquímica es un eje fundamental, pero poco visible para la mayoría de las personas en el desarrollo industrial y del país, de ahí la relevancia de reactivar esa industria que por décadas se ha mantenido prácticamente en el abandono. 

|
Suscríbase al Newsletter

Opina

*

 

genesis();