Oferta de vivienda reestructurada


Derivado de la crisis financiera internacional que inició en 2008, las fuentes de financiamiento que hasta ese momento existían se secaron. Esto, principalmente, porque la oferta de crédito puente que hasta ese momento ofrecieron las Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles) y las Sociedades Financieras de Objetivo Múltiple (Sofomes), prácticamente cerró la llave.

Como este tipo de instituciones financieras eran la principal fuente de financiamiento de crédito puente para desarrolladoras, muchas promotoras de vivienda desaparecieron, sobre todo las pequeñas.

Por ejemplo, en 2007 el Registró Único de Vivienda (RUV) reportó alrededor de 1,800 desarrolladoras reconocidas en el Infonavit, y en 2010 la cifra bajó a menos de 1,200, aunque en los dos últimos años este número repuntó significativamente.

Lo anterior significa que de alguna manera el mercado se auto depuró en cuanto a la cifra de desarrolladoras, donde muchas de las que desaparecieron tenían poca experiencia, un respaldo de capital endeble y por lo mismo no eran muy profesionales.

Este proceso no fue del todo malo, porque finalmente quedaron en el mercado empresas sólidas, profesionales, bien administradas y con un respaldo de capital importante.

Ahora bien, como a la par de un menor número de desarrolladoras de vivienda no se reactivó el crédito puente, donde la banca inició su participación pero no ha logrado compensar lo que dejaron de hacer las Sofoles y Sofomes, la oferta de vivienda nueva se fue ajustando a la baja año con año.

De acuerdo con los proyectos registrados en el RUV, mientras que en 2008 se construyeron (o al menos se iniciaron) alrededor de 630,000 viviendas, en 2009 la cantidad fue de 450,000, es decir una contracción de casi 30%.

Como consecuencia de ello, hasta septiembre de 2012, el servicio de estudios de BBVA Bancomer estimó en su análisis Situación Inmobiliaria (enero 2013), que se construyeron cerca de 50% de viviendas nuevas respecto a lo que se alcanzó en 2007. En noviembre pasado se reportó un inicio de obra anualizado de 370,000 unidades.

Mientras la oferta de vivienda nueva se fue ajustando a la baja y a la par el crédito hipotecario de los organismos públicos y de la banca comercial ha seguido en aumento, cobró mucha importancia la oferta de vivienda usada en todo el país.

Algunos bancos reportan que el 50% de sus créditos otorgados es para adquirir vivienda nueva y el 50% restante para vivienda usada. En el caso del Infonavit alrededor del 35% de los créditos otorgados son para adquirir vivienda usada, a diferencia del 2008 cuando esta cifra no superaba el 20%.

Otro cambio importante que se observa en la oferta de vivienda es el referente a la participación de las grandes desarrolladoras del país (Geo, Urbi, Homex, Ara y Sare), las cuales muestran una menor concentración en el total de la producción anual de vivienda.

También de acuerdo con cifras de BBVA Bancomer, la industria muestra una menor concentración. La participación de las cinco empresas con mayor registro en el RUV bajó de cerca de 35% del total en 2007, a 17% en 2012.

Las cifras muestran que la industria de la vivienda, en cuanto a su oferta, se ha reestructurado en los años recientes, pero al final el asunto es que quizá este reacomodo no ha terminado.

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