Renacimiento de la Manufactura

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha manifestado en diferentes foros un particular optimismo en torno al crecimiento económico e industrial de nuestro país. Desde su óptica, vivimos un momento histórico que debe ser aprovechado para lograr un crecimiento sostenido de entre 5 y 6% anual, para lo cual se tendrían que captar inversiones superiores a los 250,000 millones de pesos, mismos que considera que pueden venir de la iniciativa privada (50%), de proyectos públicos (35%) y del extranjero (15%).

Desde esa Secretaría se observa al sector de la Manufactura como punta de lanza para impulsar la economía del país a partir de estrategias de valor agregado y del fortalecimiento del mercado interno (una de las variables que integran el PIB), mismo que al final ayuda también como un mecanismo de defensa ante escenarios de incertidumbre global.

Hace algunos años, se hablaba del sector servicios como el motor estratégico de la economía, pero al parecer el regreso a los conceptos basados en la transformación es inevitable. Buen ejemplo de ello es la industria estadounidense, en donde se habla del “Renacimiento de la Manufactura” desde hace ya algunos años. Esta idea, aboga por la necesidad de crear bienes y soluciones de tecnología con un alto valor agregado que, por un lado, solventen los problemas de la sociedad y, por el otro, contribuyan a generar más capital.

La Asociación Nacional de Manufactureros del país vecino (NAM, por sus siglas en inglés) está trabajando en una propuesta basada en cuatro ejes estratégicos: Mantenerse como el mejor país en el mundo para atraer Manufactura (con 15% de participación mundial, por muchos años ha sido líder en este rubro), ser líderes en innovación (en los rankings especializados suele estar dentro de los diez primeros, pero desde hace mucho tiempo dejó de ser el primero), tener acceso al mercado global atraer y generar la mano de obra que requieren las nuevas técnicas y tendencias en producción.

En México, los retos no pueden ser tan diferentes pues actualmente se ha convertido en un punto logístico neurálgico para la manufactura en el continente americano, pese a recibir apenas una tercera parte de IED (Inversión Extranjera Directa) en comparación con Brasil.

Si se compara con China, que desde poco más de una década ha sido el tema obligado, la industria mexicana ha mostrado ventajas en mano de obra, calidad en la producción, evidente ventaja logística por su relación tiempo/costo, afinidad cultural y mejores garantías en la protección de la propiedad industrial.

Algunos de los obstáculos a librar, según se ha señalado en múltiples ocasiones, son la falta de desarrollo de infraestructura, la erradicación de monopolios, la activación del mercado interno, la seguridad y las reformas en educación y materia laboral. De salir adelante en estos rubros la IED se incrementaría y con ello los proyectos en áreas económicas clave. Actualmente la Manufactura recibe cerca de 40% de los recursos provenientes del extranjero.

El presente sexenio tiene la oportunidad histórica de realizar estos ajustes en la economía del país y apuntalar el desarrollo a partir de la producción de bienes y servicios de alto valor agregado. De alcanzar el 6% previsto por el Secretario de Economía, apenas se estarían resolviendo las necesidades básicas de oportunidades de empleo y de generación de riqueza encaminadas al bienestar social; pero sin duda, éste sería un muy buen comienzo.

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