Bancos que persiguen a estados deudores

En días recientes, las preocupaciones en círculos financieros y políticos sobre el estado que guardan las finanzas de algunos gobiernos estatales han crecido.

La decisión reciente de las agencias calificadoras Fitch Ratings y Standard & Poor’s de degradar en cinco escaños la calidad crediticia del estado de Coahuila, de ‘A+’ a ‘BBB-‘, por sus altos niveles de endeudamiento y por haber ocultado y engañado a sus analistas sobre sus verdaderos niveles de apalancamiento, han encendido focos amarillos sobre el estado que guardan las llamadas finanzas subnacionales.

Además, la Secretaría de Hacienda dijo hace unos días que ya trabaja con algunos gobiernos estatales para ayudarlos a reestructurar sus obligaciones financieras, como es el caso de Michoacán, Veracruz y Quintana Roo; mientras que el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) presentó diversos instrumentos financieros la semana pasada para apoyar a aquellos gobiernos estatales que deseen poner sus finanzas en orden.

Todo esto ha dejado ya al descubierto y con claridad que algunas finanzas estatales están en situación delicada.

Si bien, como dijo recientemente Luis Robles, presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos de México, a la conductora Alicia Salgado, en el programa radiofónico, Enfoque Financiero, el problema del sobreendeudamiento de los gobiernos estatales no es un problema sistémico –que ponga en jaque al sistema financiero– no deja de ser relevante.

Cuando menos el problema revela que o hubo fraudes o engaños por parte de autoridades estatales para obtener financiamientos que no merecían, o cuando menos existieron fallas en la banca para detectar y valorar a tiempo la capacidad de pago de los gobiernos estatales.

En un sistema con información perfecta, los bancos o los mercados de capitales se hubiesen rehusado a otorgar más créditos a, por ejemplo, el estado de Coahuila si hubiesen conocido su situación real, lo que hubiese evitado su sobreendeudamiento. Sin embargo, ante información imperfecta, las instituciones financieras pudieron haber cometido errores o pudieron haber sido engañadas más fácilmente.

En estos momentos no es aún factible saber si los problemas de sobreendeudamiento de los gobiernos estatales se debieron a fraudes o engaños por parte de algunas autoridades estatales o si bien hubo cálculos equivocados por parte de los comités de crédito de cada banco, o si fueron ambas cosas.

Tampoco es factible saber cuáles fueron los bancos que más dinero prestaron a los gobiernos estatales o municipales que hoy enfrentan ya problemas financieros.

Pero lo que sí es posible saber, con la información que publican las autoridades financieras mexicanas, es qué bancos tienen un mayor porcentaje de su cartera crediticia en préstamos a entidades federales o municipales.

Si bien esto no implica que esos bancos estén en problemas, pues se desconoce la calidad de los créditos y las garantías que éstos tienen, si permite al menos conocer los nombres de las instituciones financieras que con mayor agresividad han atacado el negocio de los adeudos estatales y que podrían estar expuestas a pérdidas si esos gobiernos no logran reestructurar sus adeudos y dejan de pagar sus obligaciones financieras, o si reestructuran sus deudas con quitas.

Así, la lista de exposición a adeudos gubernamentales la encabeza Banco Interacciones, que tiene 63% de su cartera total en préstamos gubernamentales. A Interacciones lo sigue Banco Bajío con 24.1% y en tercer lugar está Banca Mifel con 23.2%.

El banco que más ha prestado a los estados y municipios en términos absolutos es Banorte, con una cartera de 50,499.9 millones de pesos. Le sigue Interacciones con una cartera de 44,919.5 millones y en tercer lugar esta BBVA Bancomer con 39,313.5 millones.

Claro que en términos relativos, el peso específico de esa cartera en la cartera total de BBVA Bancomer es menor, de 6.8%, mientras que para Banorte representa 19%.

(Con información de Sentido Común)

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