El futuro de PEMEX y su régimen fiscal

El régimen fiscal de Petróleos Mexicanos (Pemex) es un tema que la reforma energética seguramente abordará, ya que tanto en el sector privado como en el político y el académico se ha demandado un cambio para permitir a la empresa paraestatal contar con recursos que le den la oportunidad de afrontar de inmediato los retos y las necesidades de inversión, especialmente en exploración y explotación de hidrocarburos e infraestructura para los procesos industriales del petróleo y el gas.

Otorgar un régimen fiscal más flexibile a Pemex significará, probablemente una menor entrada de recursos a las “petrolizadas finanzas públicas” del país. Pero, ante la inminente apertura a la inversión privada en áreas que hasta ahora están reservadas a la nación, a través de Pemex, conviene reflexionar si a los privados se les aplicará también un régimen fiscal que los mantenga ahogados y al borde del colapso financiero como lo han hecho el Congreso de la Unión y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a la petrolera mexicana.

La carga fiscal que ahora tiene Pemex es un lastre para la empresa petrolera, lo que la obliga a destinar menos recursos a las tareas de exploración y explotación, además de crear nueva infraestructura para la refinación y petroquímica.

Legisladores del PRI, PAN y PRD han propuesto una reforma al régimen fiscal de la paraestatal a fin de que cuente con inversiones para su modernización. Los partidos de izquierda consideran que se debe dejar de “sangrar” a Pemex para darle un capital con el cual operar.

El consejero profesional de Pemex, Fluvio Ruiz Alarcón dio a conocer hace unos días datos relevadores sobre la enorme carga impositiva que enfrenta Pemex. Los últimos 12 años Pemex entregó a la SHCP más de 7 billones de pesos por concepto de impuestos, derechos y aprovechamientos.

La carga fiscal a la que está sujeta Pemex ha provocado que antes de pagar impuestos se ubique en la octava empresa petrolera más importante del mundo por monto de ingresos, pero después de cubrir sus obligaciones fiscales a Hacienda, se posiciona en el lugar 86, lo que demuestra que padece un régimen fiscal excesivo bajo el cual ninguna empresa pública o privada en el mundo puede sostenerse.

Prácticamente el 70% de las ventas totales de Pemex van a parar a las arcas de Hacienda, mientras que la petrolera brasileña Petrobras, por citar un caso, aporta el 35% de sus ingresos.

“Qué sería de Grupo Carso si tuviera que entregar diario, incluidos domingos y días festivos, 634 millones 525 mil pesos, es decir 4 mil 453 millones 880 mil pesos semanales, a la Secretaría de Hacienda”, cuestionó, el consejero.

Pero Emilio Lozoya Austin, titular de Pemex está seguro de que una reforma al régimen fiscal de la paraestatal que disminuya su contribución a las arcas nacionales, no es garantía para la solución de todos sus problemas.

La Estrategia Nacional de Energía (ENE) 2013-2027que elaboró la Secretaría de Energía prevé mantener la producción de petróleo a su actual nivel de 2.5 millones de barriles diarios (mbd), lo cual “representará un importante reto técnico y económico, ya que la mayor parte de los campos productores en el país se encuentran en etapas maduras o en vías de declinación”.

De acuerdo con el documento, en los últimos 12 años, la inversión en actividades para exploración y producción de hidrocarburos se incrementó más de tres veces, pasando de 77 mil 860 millones de pesos a 251 mil 900 millones de pesos.

En el diagnóstico que presenta este documento, se señala que en un periodo de 9 años, a pesar de la mayor inversión en la historia, las reservas probadas de petróleo disminuyeron 31.2% pasando, así que la recomendación en el mediano plazo es que “un aumento sostenido en la producción de hidrocarburos deberá respaldarse con una reposición continua de reservas probadas superior al 100%, la diversificación del portafolio y el crecimiento de la producción en yacimientos de mayor complejidad”.

Además, el país es un importador de gasolinas, diésel, turbosina, gas natural, gas licuado de petróleo y petroquímicos. El asunto no queda allí “además, muchos de los sistemas de transporte de energéticos presentan signos de obsolescencia, capacidad insuficiente, problemas de integridad física y, en general, se cuenta con pocas rutas de transporte por medio de ductos que provean vías alternas de abastecimiento o que puedan expandirse hacia áreas del territorio nacional que hoy no se encuentran atendidas”.

Hace unos días ante los socios del Club de Industriales, el Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, expuso que con la reforma energética se busca aumentar la participación de las empresas mexicanas en el rubro de la industria petrolera aunque el Estado se queda con la producción de aceite. Además, se trata de convertir a Pemex en una empresa productiva, preservar el dominio de la nación sobre los hidrocarburos, incrementar la renta petrolera del Estado y fortalecer los órganos de regulación del sector.

Del mismo modo, el titular de Pemex, Emilio Lozoya Austin, en una reunión con legisladores de las fracciones parlamentarias del Partido de la Revolución Democrática (PRD) explicó que el país tiene un potencial de 30 años en reservas probadas y que la generación de petróleo comienza a crecer, ya que la sustitución de reservas se mantiene por encima del 100% “es decir, por cada barril de petróleo que se está sustrayendo se está encontrando uno”. En cuanto a la producción previó que este año podría crecer por arriba de los 2.6 millones de barriles diarios.

En los planes que delineó para Pemex se cuentan introducir mejores prácticas de gobierno corporativo, así como garantizar la flexibilidad presupuestal y operativa; además de cumplir con los objetivos de maximizar el valor económico, cumplir con metas orientadas al desarrollo de la industria nacional, mantener la sustentabilidad ambiental y la seguridad energética del país.

Queda esperar por la reforma energética para ver que nuevos caminos se abren o se cierran en el futuro de la paraestatal, pero vale la pena observar si el Estado estará dispuesto a atar de manos a los privados mediante un régimen fiscal abusivo como hasta ahora lo ha hecho con Pemex o si por el contrario, le otorgará todos las facilidades que le ha negado la petrolera mexicana considerada como la “gallina de los huevos de oro”.

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