La salud también es negocio

Atender a los enfermos de otras nacionalidades se ha convertido en un mercado que podría valer más de 80 mil millones de dólares. Esto es porque cada vez más personas que residen en países industrializados prefieren viajar para tratarse médicamente debido al alto costo de dichos procedimientos en sus países de origen.

En México, esto ha abierto una ventana de oportunidad para diversos centros hospitalarios; pero más aún, ha originado la creación de clusters en diferentes regiones del país (ocho hasta el momento). La cercanía con Estados Unidos se ha vuelto un factor competitivo para las instituciones de salud mexicanas pues se estima que la cifra de pacientes que salen del vecino país del norte para atenderse clínicamente crece año con año, a tal grado que podría superar los 13 millones en 2015; según cifras de la firma Deloitte.

El hecho es que el costo estimado en nuestro país para un tratamiento médico es entre 25 y 35% inferior que en hospitales estadounidenses, lo que está actuando como un imán para aquellas personas que desean atenderse en aspectos tan diversos como cirugías estéticas, tratamientos dentales e incluso operaciones más delicadas como la remoción de hernias.

Por tal motivo, en México se está estructurando una industria dedicada completamente al turismo de la salud o turismo médico, como es conocido.

La Secretaría de Turismo ha formalizado ya programas de certificación de prestadores de servicios turísticos y está inmerso en un permanente diseño de mecanismos para satisfacer el crecimiento de la demanda en línea con los requerimientos de la Comisión Internacional Conjunta (JCI) que se encarga de certificar a los hospitales para que puedan atender a pacientes de todo el mundo. En México son más de 20 las instituciones validadas con dicha acreditación en ciudades como Mexicali, Puerto Vallarta, Hermosillo, Guadalajara, Tijuana y Monterrey.

Cada región o estado está luchando para crear condiciones adecuadas con miras a establecer sus propias ventajas competitivas en este terreno. Por ejemplo, Jalisco cuenta con la Asociación de Hospitales Particulares, integrada por 12 nosocomios (dos con JCI y seis en proceso) que albergan alrededor de mil camas y casi una centena de quirófanos para atender patologías en diversas especialidades.

La cadena de valor de esta industria incluye hospitales, hoteles, Spa´s, recursos de investigación médica, aseguradoras, organismos de transporte e instituciones académicas; por mencionar algunos eslabones.

Modelos como este también se han estructurado en ciudades como Mexicali, cuya posición fronteriza le ha asegurado un importante flujo de turistas. Según el diario New York Times, fueron más de 150 mil los estadounidenses atendidos en 2011, mismos que generaron ocho millones de dólares en divisas para la economía cachanilla. De hecho, en esa ciudad se celebrará en octubre próximo la cuarta edición de la Cumbre Mundial de Turismo Médico donde se prevé que se podría formalizar la organización de un clúster nacional del ramo.

Tal y como sucede para otras industrias, el trabajo por región y por área de especialidad podría rendir frutos millonarios. El secreto del valor agregado, aunado al aprovechamiento de ventajas competitivas, es la ecuación que nuestro país está siguiendo para fomentar el desarrollo económico. La ruta es correcta, la ejecución marcará la diferencia.

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