El riesgo del optimismo en México

El optimismo que predomina sobre la economía mexicana y las prometedoras expectativas derivadas de las reformas estructurales que se han aprobado y las que están previstas, pueden generar una pérdida de competitividad de las exportaciones nacionales por el fortalecimiento del tipo de cambio.

En las noticias económicas de hoy predomina un ambiente de optimismo, que se consolidó con la mejora en la expectativa de deuda soberana por parte de la calificadora Standard and Poor´s (S&P), lo que estimuló un incremento en el flujo de inversión extranjera de cartera, situación que derivó en el fortalecimiento de la paridad peso-dólar hasta niveles de 12.33 pesos al cierre de marzo. El nivel actual determina su posición más fuerte de los últimos 18 meses.

Analistas del mercado cambiario afirman que las reformas estructurales que ya se concretaron prepararon el camino para las más importantes que se prevén, la hacendaria y la energética, y en caso de que éstas se concreten, habrá un mayor flujo de capitales externos (inversión extranjera directa y de cartera) al ya observado, presionando a un mayor fortalecimiento del peso frente al dólar.

“Los altos rendimientos, la posibilidad de la apreciación del capital y las consistentes mejoras a la calidad crediticia son algunos de los factores clave que impulsan los sólidos flujos de inversión en deuda de los mercados emergentes”, afirma Sergio Trigo Paz, jefe del equipo de renta fija de mercados emergentes de BlackRock.

César Castro, director de análisis de la consultoría privada CAPEM, por su parte, dijo a Mexican Business Web que “no hay escenario donde no se hacen reformas estructurales y el peor escenario es que no convenzan”.

Si se llevan a cabo las reformas hacendaria y energética, apuntó, el tipo de cambio rompería hacía abajo la barrera de los 12 pesos. Sin embargo, en caso de que éstas no convenzan a las calificadoras,  “veríamos un ajuste cambiario, donde éste repuntaría a niveles de 13.0 – 13.5 pesos por dólar, incluso los brincos podrían ser fuertes y podrían llegar a 14.0 -14.5 unidades y luego regresar, con el consecuente impacto en las tasa de interés e inflación”.

Gerardo Copca, director de la consultoría MetAnálisis, coincidió en que hay mucho optimismo, “pero sí está fundado, porque las pretendidas reformas en épocas pasadas no encontraron consenso entre los partidos políticos, y ahora si lo hay”.

El especialista recordó que años atrás las calificadoras dijeron que cuando México lograra las reformas pendientes, obtendría mejor calificación crediticia y hoy eso está sucediendo.

Consideró que un hecho muy importante es que estas reformas se están llevando a cabo al inicio del sexenio, aprovechando el capital político del Presidente Enrique Peña Nieto, y no al final del sexenio como para justificar que hizo algo bueno.

Castro y Copca coincidieron en que mantener un tipo de cambio fuerte por largo plazo propiciaría una pérdida de competitividad de nuestras exportaciones y abarataría las importaciones.

(Ricardo Vázquez/Mexican Business Web)

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