La energía nuclear ¿una alternativa para la transición energética?


Como parte de la diversificación del sector energético, el gobierno federal establece, en la Estrategia Nacional de Energía (ENE) 2013-2027, desarrollar un programa nuclear que contemple la construcción de nuevas centrales nucleoeléctricas y la expansión de la planta de Laguna Verde.


La energía nuclear se coloca entonces como parte de un portafolio de proyectos audaces para alcanzar la meta del 35% de la generación de electricidad por la vía de las fuentes renovables y energías limpias para el 2024 en México.

Aún con los grandes avances en seguridad y el desarrollo de nuevos procesos y tecnologías, es un hecho que las centrales nucleares entrañan riesgos derivados de los procesos que desarrollan durante su funcionamiento, cuyas repercusiones en caso de ocurrir algún accidente, son devastadoras para la población y el ambiente que las rodea; por lo que la ventaja de que su uso no produce gases de efecto invernadero, como sucede con los combustibles fósiles, resulta relativa.

Uno de los mayores problemas de la energía nuclear es la cantidad de desechos que se producen en su generación. Para tener una idea, dos mil toneladas métricas de desperdicios nucleares son producidas solo en América cada año. Hasta hoy la mejor solución para despojarse de estos es enterrarlos. Existen, eso sí, investigaciones incipientes para reciclar estos desperdicios, pero aún están a nivel de propuestas.

A la par, en muchos países la energía nuclear está perdiendo adeptos. No es fortuito que Alemania, Suiza y Bélgica decidieran alejarse de esa opción y apostarle más a las energías renovables. No ocurre así, es cierto, en China, India y Corea del Sur, donde inclusive se plantean mover sus economías en los próximos 10 o 15 años elevando su uso de la fuente nuclear. Pero la preocupación en todo el mundo acerca de la seguridad de la generación de energía nuclear es real y se va extendiendo.

En Japón, el anterior gobierno consideró abandonar el uso la energía nuclear luego de la catástrofe de Fukushima. Cerca de 15 mil 800 personas perdieron allí la vida. En la actualidad, hay aún unos tres mil 700 desaparecidos. Los daños civiles son incalculables y a dos años de que ocurrió el terremoto y posterior tsunami, ni siquiera la contaminación se ha podido parar. Según el operador de la central de Fukushima, Tepco, pasarán 40 años hasta que se aseguren las instalaciones nucleares y eso, a pesar de que allí han trabajado 20 mil personas para controlar los reactores. Este país ahora trata de redefinir su política energética.

En la ENE, se señala que la experiencia de México en la operación de la Central Nucleoeléctrica (CN) Laguna Verde, en la zona costera del estado de Veracruz, “permitiría realizar exitosamente un programa nuclear que contemple la construcción de otras centrales nucleoeléctricas.

Asimismo, actualmente el país cuenta con recursos humanos suficientes para tal efecto, cuya formación continua se deberá fortalecer de forma que se aproveche la experiencia de quienes actualmente están activos en el sector nuclear y se garantice la continuidad de un programa nuclear a mediano y largo plazo”. Añade que la planta de Laguna Verde cuenta con capacidad de expansión.

La instalación de una planta nuclear en Laguna Verde para la producción de energía eléctrica (basada en la fisión nuclear que usa como combustible óxido de uranio ligeramente enriquecido) se decidió por allá de 1976, por su relativa cercanía a los centros de consumo, en especial a Ciudad de México, la disponibilidad de agua de enfriamiento, la estabilidad sísmica del lugar, su tipo de suelo preferentemente rocoso para la cimentación de la construcción, además de contar con buenas comunicaciones, terrestres y náuticas.

La producción comercial de la primera planta de la central se inició en 1990 y la de la segunda planta en 1995. Hace justo un mes que se concluyeron los trabajos de modernización de la central nuclear de Laguna Verde, que ampliaron su capacidad al 120% para generar mil 640 Megavatios (MV), y consistieron en la sustitución del condensador principal, los separadores y calentadores de vapor, el turbogrupo, los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado, los sistemas auxiliares y los sistemas eléctricos.

Se entiende la necesidad de asegurar alternativas para cubrir los requerimientos de energía que permitan e impulsen el crecimiento económico del país, que a su vez den paso a la sustitución de los hidrocarburos y al uso de tecnologías limpias para la generación eléctrica, pero la energía nuclear implica un riesgo que vale la pena sopesar.

La propuesta gubernamental para la transición energética en el país que permita sustituir el uso de los combustibles fósiles, considerando como alternativa el desarrollo de proyectos nucleares debe evaluarse y reconsiderarse, sobre todo, si se reconocen los recursos con los que cuenta el país en materia de energías renovables y los esfuerzos que en los últimos años se han hecho para impulsar su producción.

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Comentarios

  1. No hay que temerle a la nuclear… salvo si eres coreano

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