Necesidades empacadas en una máquina

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Uno de los talones de Aquiles de la industria en México es la fabricación de maquinaria. Es endémico conseguir equipamiento de importación pese a que nuestro país está en un proceso de industrialización.

Afortunadamente, existen algunos ejemplos de que esto no sucede por escasez de talento, sino tal vez, todo sea un tema de realinear las políticas públicas que fomenten la creación de empresas dedicadas a satisfacer necesidades de ingeniería de nuestros sectores productivos.

Ejemplo de ello es la industria de empaque, donde existen tal vez una decena de empresas integradoras mexicanas dedicadas creación de máquinas para embolsar y empaquetar productos húmedos y sólidos.  Edgar Bottle, director general y fundador de la Waldo, firma queretana con 20 años en el mercado del empaque, habla al respecto.

¿Cómo nace Waldo?

Cuando concluí mis estudios en el Tecnológico de Monterrey (Campus Estado de México) como ingeniero en electrónica, no me pasó por la mente emplearme en ninguna empresa.  Salí de la escuela con hambre de diseñador, pero la oferta de empleo estaba, al menos en ese momento (principio de los 90), en áreas administrativas. Yo buscaba actividades más técnicas que me enfrentaran a situaciones más abstractas.

Por tal motivo decidí empezar mi carrera arreglando equipo electrónico. Pronto, gracias a un contacto en Procter & Gamble, inicié con la reparación de dispositivos para sellado de películas plásticas.

Me hice especialista en este campo y tras visitar una feria industrial en Alemania (a la que me llevó mi hermano), comencé a representar algunas marcas y, finalmente, en 1993, fundé Waldo con la fabricación de máquinas de cerrado de bolsas simple; eso es, de uno o dos movimientos.

¿Qué fue lo que le permitió crecer en un mercado con tanta competencia extranjera?

Empezamos a tener participación en exposiciones y nos dimos cuenta que gustaban nuestros equipos. Con la experiencia que acumulamos comenzamos a hacer equipo más complejo y más adecuado a las necesidades de cada cliente. Para 2000, empezamos ya a fabricar envasadoras y comenzamos a hacernos expertos en nichos como el paletero, donde nuestras máquinas están muy bien posicionadas.

Tenemos ya clientes como Unifoods (fabricante de la naranjada Bonafina) en donde hemos instalado ya nueve máquinas. Esto nos sirvió para desarrollar equipos más limpios, complejos y robustos para cubrir turnos de 7×24. Acercarnos a clientes con diferentes necesidades nos ha hecho crecer y hacernos más especializados y competitivos.

¿Son máquinas baratas?, ¿compiten por precio?

Definitivamente no. Generamos calidad y empaquetamos tecnología de punta. Esto no se puede hacer sin agregar costos, pero al final lo que ofrecemos son equipos muy confiables. Sencillos, pero con calidad y alta tecnología.

De hecho, en algún momento, a mediados de la década pasada, con la entrada de producto chino al país, nuestras ventas sí se vieron afectadas, pues como sabes los equipos de ese país sí son muy baratos. Sin embargo, el tiempo nos ha traído de vuelta a nuestros clientes, puesto que se dieron cuenta que no cuentan con máquinas confiables ni seguras: un cliente regresó a decirme “me mordió la máquina”. Ahora, ellos (los clientes que compraron producto chino) son los que mejor nos recomiendan.

¿Quiénes son sus proveedores? ¿Son locales?

La gran mayoría son locales. De hecho, nuestros dos principales proveedores están a menos de cinco calles de aquí, que son los que nos entregan los cuerpos metálicos y nos proveen de componentes y soldadura. De hecho, uno de ellos, viene a la planta varias veces al día. Todo lo electrónico lo compramos aquí también. Sin embargo, algunas cosas nos llegan de la Ciudad de México, como productos neumáticos y formadores (la pieza que da forma al empaque antes de ser llenado y que es crucial en estos equipos). Algunas piezas las importamos de Alemania y, de hecho, somos distribuidores.

Nuestro proceso y modelo de negocios es sencillo. Primero conocemos la necesidad del cliente, después hacemos el diseño de la máquina que se requerirá. A continuación generamos la producción a través de nuestros maquiladores de maquinado y soldadura de componentes, con fabricantes de pailería y proveedores de sistemas de control y electrónica. Por último, hacemos el ensamble en nuestra planta y corremos las pruebas. Lo que sigue, es entregarla al cliente para que empiece a producir.

¿Exportan maquinaria actualmente?

Empezamos a vender en el extranjero en 2003, en California y posteriormente en Texas, principalmente en el ramo de la paletería. Ahí tenemos equipos que aún están en funcionamiento. También, gracias a nuestra página de Internet, ya vendimos un equipo en España y recientemente entregamos uno en África. Sin duda la exportación es una oportunidad aunque nuestro foco siempre ha sido el mercado local.

Después de 20 años siguen siendo una empresa pequeña. ¿Por qué no se han expandido más?

Actualmente tenemos 10 empleados y estamos cómodos con ello. Nuestro modelo de negocio es así. Nunca hemos pretendido crecer demasiado. Vendemos más o menos entre 30 y 40 máquinas al año y está bien para nuestro mercado. Aun así, son equipos diferentes y de rangos de precio distintos, todo en función de la complejidad y de los requerimientos demandados por cada cliente.

¿Cuáles consideras que son sus ventajas competitivas?

Yo creo que es la especialización precisamente. Somos expertos en productos húmedos, hecho que nos da ventaja en el momento de entregar soluciones en el mercado. Sabemos las características de dichos productos como son cajetas, mermeladas y, en esto momentos, estamos por entregar una máquina especial para el empaque de manteca.

Otra ventaja es la tecnología. Somos portadores de tecnología alemana para sellado de películas plásticas en la que tenemos ya 20 años de experiencia. Además, invertimos mucho en control de procesos, con dispositivos de automatización y control de firmas como Festo y Baldor. Hay empresas en el mercado que todavía hacen sus integraciones con levas y componentes mecánicos que tienen menor control y más desgaste.

Otro valor para nuestros clientes es que producimos maquinaria ligera. Todos nuestros equipos pueden ser transportados en una camioneta Pick up, asegurando la movilidad de los mismos.

Además agregaría que nuestras máquinas de empaque están bien hechas, son confiables y además, son estéticamente atractivas, con buenos terminados y con un buen diseño. Esto es algo que agradecen los clientes, pues normalmente estos equipos se instalan en cuartos limpios. Guardamos celosamente una buena relación costo beneficio.

También, hemos dejado de hacer aquello en lo que no somos buenos, como sólidos; tal es el caso de arroz, polvos y granos. No somos buenos en eso y por ello renunciamos a ese mercado. Preferimos especializarnos en lo que sí hacemos bien.

Nuestro secreto está en cómo hermanamos las dos variables básicas, que son el producto y el empaque (papel o plástico). Es una receta que nos brinda un dimensionamiento de control y de movimiento.

El formado es muy importante en estas máquinas, por lo que también tenemos mucho cuidado de ser innovadores en el diseño de los componentes de formación en el equipo.

En cuanto al servicio, nos aseguramos de conservar la simplicidad en el producto que entregamos, así garantizamos que sea muy fácil el trabajo de mantenimiento, reparación o sustitución de componentes. El cliente mismo lo puede hacer y nosotros sólo embarcamos los repuestos que requieren.

Aunque nuestras máquinas no son baratas, también cuidamos que los precios sean accesibles (sobre todo después de ver lo que pasó con la incursión de producto chino). Sin embargo, no por ello vamos a castigar la calidad y nivel tecnológico del equipo. El precio debe estar siempre relacionado con el beneficio ofrecido.

¿Cuál es el futuro de Waldo? ¿Debe haber más empresas como Waldo en México?

Nosotros seguiremos avanzando en nuestro nicho, por nuestros clientes. Nuestros rangos de precio son entre 10,000 y 40,000 dólares, y es el que debemos mantener debido al tipo de clientes que tenemos. Yo veo más a Waldo como una empresa de modelo europeo: pequeña y con atención centrada en empresas de nicho.

Lo que ahora me ocupa es quién me va a reemplazar dentro de 10 años. No pienso vender la empresa, ni retirarme, pero creo que pronto se necesitarán ideas frescas de gente con un contexto diferente. Los jóvenes hoy ven el mundo con otros ojos. Probablemente, el futuro de esta empresa estará en diseños que integren el control en plataformas como tabletas y basadas en nuevas tecnologías de telecomunicaciones.

En cuanto a si debe haber más empresas como la nuestra, yo creo que las hay, pero considero que tendrían que existir muchas más. En Zamora, Michoacán, por ejemplo, sé que existen empresas que están atendiendo las necesidades de los productores de frutas con congeladores, tanques y mezcladoras; se las están arreglando para hacer sus propias máquinas.

El espíritu emprendedor debe permear a nuestra sociedad. Lo necesitamos. Pero un emprendedurismo centrado no solo en servicios y comercialización, sino en la manufactura y en la ingeniería, para crear las máquinas que nuestros productores requieren ahora y necesitarán mañana.

(David Luna/ Mexican Business Web)

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