El peso mexicano en zona de riesgo

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Benito Solís Mendoza (Especial/ Mexican Business Web)

El peso ha tenido una importante revaloración respecto al dólar en los últimos meses, que no solo ha llamado la atención en los mercados financieros, sino que varios sectores nacionales ya muestran cierta preocupación.

Mientras que el dólar se cotizaba en 14.24 pesos en el mercado interbancario antes de las elecciones presidenciales de 2012, en los días pasados ha estado muy cerca de las 12 unidades, esto es una ganancia de 16% en menos de un año. Esto es un rendimiento muy elevado, sobre todo cuando se compara con lo que pagan los instrumentos financieros del gobierno en Estados Unidos o en México.

Aunque es cierto que aún se encuentra por arriba de los 10 pesos que valía el dólar en julio de 2008, la economía global es muy diferente después de la quiebra de Lehman Brothers, uno de los grupos financieros más grandes del mundo.

Esta apreciación de la moneda reduce el margen de utilidad de los exportadores de nuestro país, ya que sus costos se mantienen en pesos, pero sus ingresos son en dólares, que proporcionan menos pesos. Esto no sólo perjudica la exportación, sino también al turismo extranjero, que ve cómo sus dólares le rinden menos en México. Además, los productores nacionales tienen que competir contra importaciones que cuestan menos, por lo que también pierden competitividad. Entre los que se benefician están los consumidores, ya que pueden adquirir más bienes importados por la misma cantidad de pesos.

Este fortalecimiento de la moneda mexicana ha generado distintas explicaciones, al mismo tiempo que genera gran interés por parte de los inversionistas globales, lo cual hace que se sigan canalizando más recursos hacia nuestro país, sobre todo de corto plazo, que a su vez vuelven a fortalecer aún más al peso.

He escuchado diversas explicaciones de la fortaleza de nuestra moneda, que van desde que se debe a la gran confianza de los inversionistas extranjeros en las medidas que ha tomado el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto, hasta que es resultado de un manejo artificial por parte de las autoridades correspondientes.

La realidad es más sencilla de lo que muchos piensan y, como sucede en todos los mercados, es el resultado de lo que ocurre con la oferta y la demanda. Cuando el precio baja de un bien o producto es porque su oferta crece más que su demanda. Por ejemplo, si hay un aumento en la cosecha de limones o jitomates, su precio baja en los supermercados, como cualquier ama de casa lo sabe muy bien. En el caso de las divisas, el tipo de cambio es simplemente la relación entre la demanda y la oferta de pesos y de dólares.

En el momento actual la emisión de dólares (oferta) es mayor que la emisión de pesos (demanda), debido a las diferentes políticas monetarias que tienen las autoridades correspondientes de Estados Unidos y México. Mientras que la Fed trata de evitar que nuestro vecino país vuelva a caer en otra recesión, el Banco de México sigue una política cuyo objetivo es mantener el control de la inflación. Por lo mismo, la impresión de dólares es mucho mayor que la impresión de pesos.

Lo que estamos atestiguando es una fuerte emisión de dólares de la Fed por 85,000 millones al mes para tratar de mantener el crecimiento económico, mismos que se extienden al resto del mundo por medio de su déficit comercial.

Esta situación se agrava debido a que la tercera economía del mundo, que es Japón, anuncia que duplicará su oferta monetaria para hacer frente a su estancamiento. Por su parte, el Banco Central Europeo prosigue, aunque en menor grado, el apoyo a las distintas economías del viejo continente para salir de la recesión en que se encuentran.

Todo lo anterior prevé que la cantidad de dinero seguirá creciendo en el mediano plazo, y que sus tasas de interés seguirán a bajos niveles. Los ahorradores y los inversionistas de aquellos países tienen montos crecientes de recursos que no encuentran dónde colocarlos para obtener un mayor rendimiento al que tienen. Los flujos de capitales han fortalecido al rand de Sudáfrica, al peso chileno y al colombiano, al rublo ruso, al zloty polaco y a muchas otras monedas más en los meses pasados.

En este escenario se “descubre” a nuestro país, el cual tiene un mayor crecimiento económico que la mayoría de las naciones desarrolladas, muestra estabilidad política, se inicia un gobierno que promete y da los pasos para hacer las reformas estructurales que se requieren para consolidar el desarrollo, hay libertad de flujos de divisas y su mercado es lo suficientemente grande para absorber cantidades importantes de recursos financieros.
Pero así como entran los recursos financieros a México por razones externas, también pueden retirarse por razones externas y sin ninguna intervención de nuestras autoridades.

* El autor es economista.

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