Sigue la reestructura del sector vivienda

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En ese periodo de crisis económica local se observó una depuración natural del mercado, en la que  desaparecieron muchas promotoras de vivienda. A la par, por los ajustes que sufrieron los principales abastecedores de crédito puente, bajó considerablemente la construcción de vivienda nueva, por lo que la oferta presentó un ajuste y desde entonces creció la importancia del mercado secundario de vivienda, es decir, de la vivienda usada.

Por el lado de la oferta, se observa cada vez un mayor balance entre la vivienda nueva y usada.

Al mismo tiempo se observó un cambio y evolución en la demanda. Los compradores dejaron de comprar lo que se construye, se volvieron más exigentes, demandan productos mejor ubicados, con mejores acabados, es decir, viviendas en mejores condiciones.

Por otra parte, a nivel de las empresas, un cambio muy importante fue meramente contable, al tener que cuantificar una venta hasta que se escritura el inmueble, no antes.

Finalmente, el proceso de reestructura del sector fue determinado por los cambios aplicados en la nueva política sexenal de vivienda, en la que predomina el enfoque de la sustentabilidad, algo que se venía haciendo años atrás, y sobre todo un fuerte impulso a la construcción de vivienda vertical en zonas urbanas.

Con el relevo de gobierno y los ajustes que realizó a la política de vivienda, las necesidades de cambio en las empresas del sector fue más que evidente.

Por su parte, al interior de las desarrolladoras, las empresas se han hecho más chicas, como Sare, o bien como lo anunció Urbi para volverse más flexible y eficiente.

Han realizado ventas de activos no prioritarios, como Homex que vendió algunas de las cárceles que construyó y anunció la venta de activos turísticos, todo ello para bajar su apalancamiento y fortalecer su situación financiera.

También han anunciado reestructura financiera, como el caso de GEO.

En fin, el sector ha estado muy activo tratando de enderezar el camino y retomar su ritmo de crecimiento, además de ajustarse a las necesidades que marca la nueva política de vivienda.

Para apoyar a las empresas del sector en estos cambios, en los meses recientes el gobierno ha enviado diversas señales de apoyo a la industria de la vivienda, como la garantía de establecer reglas claras; flexibilidad y análisis caso por caso en el tema de las reservas territoriales y el programa de garantías para impulsar la construcción.

Otras señales de apoyo son la flexibilización de las condiciones requeridas para la obtención de un crédito hipotecario por parte de Infonavit, y la más reciente, la creación de un fondo de 3,000 millones de pesos para impulsar la construcción de vivienda vertical.

La pregunta es si estos apoyos son suficientes para apuntalar a tan importante sector productivo de la economía mexicana.

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