Los retos del transporte de pasajeros en México

autotranporte-pasajeros

La industria de autotransporte de pasajeros en México registró una tendencia a la baja durante los últimos diez años, derivada de la competencia en el sector, además del impacto de las aerolíneas de bajo costo y la falta de seguridad.

De acuerdo con la consultora KPMG: “las empresas o grupos que dominan el mercado, vieron caer sus márgenes en una forma importante, así como la afluencia de pasaje en terminales y propiamente en el número de pasajeros transportados”.

Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) reveló que en 2003, último año de la “buena racha”, las terminales de pasajeros terrestres registraron 312 millones de pasajeros; pero en 2011 disminuyeron a 199 millones.

En este periodo, las corridas en cada terminal disminuyeron 10.5%, al pasar de 18.9 millones en 2003 a 16.9 millones en 2011, mientras que los pasajeros de avión aumentaron 33.4% en el mismo lapso.

Por su parte, los autobuses foráneos perdieron alrededor de 113 millones de pasajeros entre 2003 y 2012, debido a que los viajeros utilizaron sus automóviles o el transporte aéreo para trasladarse entre las ciudades por temor a la violencia.

Sin embargo, el transporte de pasajeros es una opción viable para las familias de México, principalmente en temporadas altas, ya que el 45% de los vacacionistas prefieren viajar en autobús.

En ese contexto, según KPMG, el sector presenta retos en cinco principales rubros, algunos de los cuales se deben atender por la industria y el gobierno federal, “de lo contrario, se corre el riesgo de que la rentabilidad de este negocio se vaya en picada”:

  1. Estructurales. Por ejemplo, las estructuras de capitales.
  2. Operativos. Como los costos de los boletos, la seguridad dentro de las unidades o de las propias terminales, condiciones de carreteras y autopistas, sistemas para el manejo de las operaciones (Tecnologías de la Información), etc.
  3. Productividad. Como la productividad por vehículo, competidores, e incluso el parque automotor, que de seguir creciendo se dará lugar a pequeños pero nuevos competidores (de renta), etcétera.
  4. Eficiencia. Como pueden ser de estructura de gastos, indicadores de uso de energía, de emisiones de contaminantes, entre otros.
  5. Tecnológicos/confort. Como acceso a Internet, centros de entretenimiento y sanitarios en las unidades.

 

Otro de los grandes desafíos, señaló la firma de consultoría, es tener reglas fiscales claras que otorguen mayor certeza jurídica con respecto a la aplicación y alcance de las obligaciones contenidas en las disposiciones fiscales en beneficio de los contribuyentes.

Para mitigar la guerra de tarifas y la competencia en el sector transporte de pasajeros, debe continuar el trabajo coordinado entre cámaras (Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo), principales actores de la industria, gobierno y programas, precisó la fuente.

(Eduardo Hernández / Mexican Business Web)

|
Suscríbase al Newsletter
Acerca de Mexican Business Web

Comentarios

  1. Yo en lo personal discrepo un poco con el estudio de KPMG, menciona que hay una guerra de precios, me gustaría saber si esto es entre compañías de autobuses o entre autobuses y aviones. Toda vez que el mercado nacional lo dominan 2 empresas muy grandes que han comprado diferentes empresas o se han unido en consorcios. Esto genera un mercado de competencia oligopólica que inhibe la optimización y la competencia. Este tipo de mercado evita que mejoren tanto la calidad del servicio, como los precios y baja la rentabilidad de la cadenas productivas.

    Supongo que como todo la aplicación del reglamento, reglas poco claras y poca competencia de marcas hacen que el mercado esté en un bache.

    Pero que intenciones tienen los dueños o accionistas de dichas empresas dominantes que prefieren mantener el status quo pues sus utilidades son muy rentables, a pesar del declive.

    No invita a los dueños a entrar en mercados competidos que los obligaría a generar mejores condiciones de trabajo (seguridad social, seguridad del entorno, mejores salarios, eficiencia en sus procesos, eficiencia en el uso de energía, personal capacitado, atención oportuna al usuario externo e interno en diferentes medios, tecnología, etc.) cosa que para los usuarios sería genial, pero significaría trabajar y en un lustro posiblemente reducir grandes utilidades. Aunque a largo plazo les generara el triple de utilidades y beneficios en conjunto si lo hicieran bien.

Opina

*

 

genesis();