Reconstrucción y consejo nacional de la vivienda

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El secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Jorge Carlos Ramírez Marín, dio a conocer que dos instituciones, el Fondo Nacional para Desastres Naturales (Fonden) y el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo), son los que financiarán básicamente la reconstrucción de la infraestructura habitacional y urbana dañada por los recientes huracanes.

Es por ello que, más temprano que tarde, el propio director general del Fonhapo, Ángel Islava Tamayo, hizo un llamado a la solidaridad de los empresarios mexicanos para unir esfuerzos y ayudar a resolver la difícil situación de cientos de comunidades devastadas por Ingrid y Manuel.

Este fideicomiso, dice su director, está listo para entrar en acción, pero si hay ayuda mejor, y seguramente la tendrá, porque la solidaridad en este tipo de situaciones siempre ha sido más que evidente y la ayuda fluye.

El Fonhapo comenzará su labor con la construcción de más de 200 casas en el poblado de La Pintada, en el municipio de Atoyac de Álvarez, del estado de Guerrero, donde el desgajamiento de un cerro enterró parte del pueblo y fallecieron más de 70 personas.

Entre los trabajos de reconstrucción se reinstalará también toda la infraestructura urbana, un jardín de niños, una primaria, un centro de salud y un salón de usos múltiples para las actividades de la comunidad.

El fideicomiso de habitaciones populares ya realiza también acciones concretas para la construcción de casas nuevas, reparación e instalación de techos de lámina, en otras entidades afectadas por los huracanes, como en los estados de Morelos, Chiapas, Colima, Puebla, San Luis Potosí, Coahuila y Nuevo León.

Consejo Nacional de Vivienda

El pasado lunes 7 de octubre, luego de más de cinco años de permanecer fuera de circulación, se reactivó el Consejo Nacional de Vivienda (CNV), el cual está integrado por representantes de los sectores empresarial, académico, organismos regionales de vivienda, asociaciones municipales, entidades financieras, organizaciones sociales y distintas dependencias de gobierno, entre otros.

En su calidad de presidente del CNV, Jorge Carlos Ramírez Marín, titular de Sedatu, se refirió a las acciones que ha emprendido el gobierno de la República en materia de vivienda y aunque para muchos todavía no queda claro aún el rumbo de la nueva política, sobre todo, su instrumentación luego de haber echado por tierra prácticamente la política seguida durante los últimos 12 años pues ahora, dijo, el desafío en la materia no es numérico, sino construir viviendas dignas en ciudades que lo permitan.

De hoy en adelante, según lo expresado por Ramírez Marín, uno de los hombres más cercanos y de las mayores confianzas del presidente de la República, no se disociará el desarrollo urbano y la política de vivienda, que permita la calidad de vida a la que se aspira en el país.

Sólo basta recordar que el sector de la vivienda ha sido uno de los motores del crecimiento y generadora de empleo, lo cual quedó demostrado en años previos a la crisis de 2008 y luego de ella fue más que evidente el soporte que fue para levantar a la economía.

Seguramente algunas de las cosas que se hicieron en el pasado en materia de vivienda no resultaron tan malas como afirman muchos de los funcionarios federales de la actual administración. Algo bueno resultó y eso valdría la pena rescatar y darle continuidad, de ahí la importancia de la reinstalación del Consejo Nacional de Vivienda. Ojalá no se convierta en un ente burocrático más y termine siendo un elefante blanco, como muchos organismos que todavía se mantienen de pie.

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