México y su concepción espiritual del petróleo

Barriles

El líder de 180 abogados que integran la AMDE, fundada hace 15 años, señaló en entrevista con Mexican Business Web que México requiere una reforma energética que supere la concepción casi espiritual que se tiene del crudo, porque está dejando de ganar dinero por no abrir la industria petrolera a la iniciativa privada.

 

En torno a la especialización de abogados en áreas de la industria petrolera, el entrevistado consideró que en el país los únicos litigantes especializados en el sector energético laboraban en Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pero desde 1992, cuando se abrieron diversos sectores a la participación de privados se comenzó la preparación de abogados en temas energéticos.

 

Por otra parte, admitió que Pemex ha perdido casos legales relevantes como el que promovió en contra de Impulsora Jalisciense por incumplimientos en Mexicana de Lubricantes, la empresa que ambos crearon. Sin embargo, aclaró que en ese caso no se debió a falta de abogados especialistas en derecho energético, si no a la ingenuidad de Pemex y probablemente a que los abogados de su socio eran “muy buenos o muy escurridizos”.

 

¿Cuál de las tres iniciativas que se presentaron en el Congreso de la Unión, apoya la AMDE?

 

La del presidente Enrique Peña Nieto es sobre la que están trabajando los legisladores y no la vemos mal. Hubiéramos querido que fuera más agresiva, como la del Partido Acción Nacional, para que se permita más capital privado, pero entendemos la situación del país y sabemos que se debe hacer lo que se pueda sin que México se convulsione.

 

El problema es que el país tiene una concepción prácticamente espiritual del petróleo, es intocable y lo ponemos casi a la misma altura de la virgen de Guadalupe, lo que ocasiona que México deje de ganar.

 

¿Por qué apoya una reforma energética que propone los contratos de utilidad compartida para la explotación de petróleo y gas, a pesar de que Pemex destina el 85% de su inversión en esa área y se ubica en niveles similares a los de otras empresas en el mundo?

 

Pemex no está mal en niveles de inversión en exploración y producción de petróleo, pero en el área de industrialización de crudo y gas sí es necesaria la participación de privados. Además, el verdadero negocio de las empresas petroleras en el mundo y de donde sacan mayor utilidad es en la industrialización y no sólo en la venta de crudo.

 

De aprobarse las iniciativas presentadas por el presidente Enrique Peña Nieto, nuestro país podría entrar a una etapa de crecimiento económico y generar un clima de competitividad que genere empleos y mayor obra pública.

 

¿Entonces, cuál es la reforma que está visualizando la AMDE?

 

Tenemos que flexibilizarnos ambos bandos. El problema está en que no se ha flexibilizado el lado del no, es decir de quienes se oponen a la reforma energética. Es una posición que han mantenido desde la expropiación del petróleo en 1938 y se tienen que flexibilizar las posiciones.

 

La Constitución va a cambiar, pero lo importante estará en la letra chiquita, es decir en las leyes secundarias y el marco regulatorio de la industria petrolera, porque cuando la gente salga a protestar a las calles por esta que será la madre de todas las reformas.

Quienes se oponen pensarán que todo está dicho cuando se modifique la Constitución, pero no será así porque aún estarán pendientes los cambios a la Ley de Pemex, a la Ley Reglamentaria, de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, de la Comisión Reguladora de Energía, entre otros.

 

¿El verdadero problema puede estar en esas letras chiquitas?

 

Hay que estar cerca de los diputados y senadores para ver lo que van a hacer porque una cosa es la gran reforma constitucional, que es la más expuesta y causa un sentimiento de que se está reformando la Constitución para entregarle a los extranjeros nuestro petróleo.

 

Lo importante para México es que haya combustibles y energéticos con buena calidad y precio, pero también se necesita un régimen fiscal más flexible para Pemex.

 

Pero quienes redactan las leyes no son los legisladores sino los abogados, ¿hay preocupación por su falta de especialización en el sector energético?

 

No. Antes no había abogados de energía en los despachos porque laboran en Pemex y la Comisión Federal de Electricidad. Si querías conocer derecho energético, tenías que laborar en esas dependencias pero con la apertura gradual primero del sector eléctrico se abrieron ventanas de oportunidad para la especialización en el área de energía.

 

Pemex pierde un alto número de juicios, ¿se puede explicar esa situación por falta de especialistas en derecho energético?

 

No, porque los abogados de Pemex están preparadores para litigar. En el caso de Mexicana de Lubricantes, la empresa que formó en sociedad con Impulsora Jalisciense, creo que hubo un poco de ingenuidad de Pemex o que los abogados de su contraparte eran muy buenos o muy escurridizos, porque no puede ser que siendo la empresa más grande de América Latina hagas una sociedad y resulte que no te inviten ni a las juntas de consejo y te cierren las puertas de tu empresa.

 

¿Pero sí es importante la especialización en el sector energético para enfrentar de mejor manera los juicios?

 

Si, de ahí que la AMDE creó el primer Diplomado en Derecho de la Energía, en la Escuela Libre de Derecho, para atender la necesidad de preparar a los abogados a raíz de la apertura gradual del sector.

 

(Esther Arzate / Mexican Business Web)

 

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Comentarios

  1. Opino que es usted una vergüenza de persona. Me pregunto acerca de quienes leen sus textos, y estoy casi seguro que las personas como yo no lo hacen. Soy hijo de un trabajador, y en cierta manera lo soy yo también. Soy profesor universitario. Entiendo la pasión con que las personas como usted escriben, argumentan, legislan esto, porque conozco la voracidad con que les gusta subcontratar, litigar, declararse con pérdidas en Hacienda, hacer donativos y obtener ganancias por las devoluciones fiscales, desfalcar las empresas, y luego gozar con los rescates financieros, así como hacerlas crecer, con las cuales, por supuesto, la nación les está en deuda. Lo entiendo porque he conocido a personas como usted, y les parece lo más legítimo del mundo. Hasta llegan a educar a sus hijos así. Lo que no puedo creer es que lo crean. Simplemente no puede entenderse. Sépalo: No merece usted la vida que se da, se lo aseguro, si paga usted 100, 200 pesos diarios porque le tiendan la cama, ni aunque pagara diez mil. No merece usted el jugo de naranja en su desayuno a 35 pesos el litro, porque obviamente las manos que lo pusieron en su despensa no obtuvieron ni la centésima parte por ello. No merece usted ni dos ni mil metros cuadrados de jardín sobre los que posiblemente sus hijos caminen descalzos, porque quizá su jardinero no tenga idea de lo que usted dice. Creo que ni siquiera merece usted que intente yo entablar un diálogo porque nada bueno puede salir de ello; porque no le voy a convencer, y porque usted no dejará de hacer lo que hace: Engañarse, poniendo al dinero en una concepción espiritual más perversa de la que puedo yo tener por el petróleo, o por las personas que trabajan por contratos mensuales, o por el anhelo de una nación libre de los parásitos que usted defiende y atrae para invertir, -y que puede estar orgullosa de decir, lo hace muy bien-. Pero reconozcamos que algo en común tiene el fundamento más básico en su argumento y el mío. El recurso más valioso, el que está en juego es y será siempre el trabajo de las personas que, estando libres o subcontratadas crean los beneficios para México.Y resulta curioso que estemos perfectamente de acuerdo en ello, excepto que obviamente usted y yo empleamos la misma palabra México para nombrar a entidades distintas, opuestas. Puede usted borrar estas líneas y pensar en lo poco que le importa. Puede estar tranquila que mi texto no hará la mínima merma en el público que la lee a usted, porque estoy seguro que a nadie le importará. Pero sus publicaciones sí las voy a leer asiduamente, porque estoy seguro, su cinismo indigna a más de uno. Y quién sabe, quizá pueda conseguir yo más indignados que usted. Podemos comenzar por su jardinero. ¿Porqué no le lee (y le hace entender) usted lo que escribe aquí?

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