Marca personal

¡LLEGÓ LA HORA!

Por Mario Ocampo R.*

Recientemente, a propósito del lanzamiento de una campaña de lectura a nivel nacional, uno de los más importantes diarios del país publicó una nota que afirmaba que una compañía global con importantes operaciones en México (e impulsora de dicha campaña) había elevado su productividad en un 16% gracias a que en 2011 sus empleados lograron juntar 90 horas de lectura.  El autor acreditaba esta declaración a la directora general de esa corporación.

La afirmación del reportero, una falsedad evidentemente, nos lleva a varias reflexiones.

¿Dónde estaba el editor cuando esa nota quedó autorizada para su publicación en el diario? Cualquier persona con al menos dos neuronas conectadas entre sí habría cuestionado esta afirmación y con suerte habría impedido su publicación o encontrado algún otro ángulo de interés en la noticia.  Pero éste no fue el caso pues el empleo del más elemental sentido común al parecer está divorciado de la práctica del periodismo nacional.

Otra reflexión, la que verdaderamente motiva este comentario, tiene que ver con el daño que esa afirmación hizo a la imagen de esa compañía y de su directora en México.

La anécdota evidenció una vez más que todo individuo con responsabilidades frente a los medios no puede hablar con los periodistas sin una buena preparación previa de parte de sus asesores de imagen o de relaciones públicas.  Imposible saber si en este caso la directora de esa compañía contaba con tal preparación; pero lo que sí se sabe es que nuestros reporteros –independientemente del tema- siempre harán las preguntas de cajón: “¿cómo influye esto en las ventas? ¿cuántos empleos se generaron? ¿cuántos puestos de trabajo se perdieron? ¿de cuánto fue la inversión?”,  y para ellas, vengan o no al caso, siempre se requieren respuestas.

Imaginando el contexto de esta historia, una buena batería de preguntas y respuestas quizá hubiera resuelto este asunto y hubiera evitado que la imagen de la directora, de su compañía y hasta del programa de impulso a la lectura quedaran empañadas por esa afirmación falsa y descabellada.  (Un alto índice en el hábito de la lectura de los países sí es determinante en su nivel de desarrollo y avance; pero en México donde apenas inician los esfuerzos serios en este sentido es muy pronto para especular sobre sus resultados. La preparación previa a la que hago referencia podría haber ilustrado al reportero en este tema y así llevar la conversación sobre estas líneas y no sobre “la nota” que tanto deseaba el periodista).

La verdad es que con muchos de los medios en nuestro país (y con algunos de sus reporteros) nunca se sabe; y el hacer declaraciones, encabezar una conferencia de prensa o conceder entrevistas seguirán siendo prácticas de alto riesgo con importantes implicaciones de imagen, certeza y reputación.

Pero en muchas ocasiones no son los medios y sus representantes quienes suponen ese alto riesgo. En los últimos meses hemos visto cómo algunos políticos y deportistas, así como ciertos empresarios y artistas, entre otros, se han infligido ellos solos un enorme daño en sus apariciones frente a los medios… pero esto es motivo de otras reflexiones.

Lo cierto es que la hora de los profesionales de las relaciones públicas ha llegado.

* El autor tiene más de 30 años de experiencia en el diseño y ejecución de estrategias de posicionamiento, construcción de imagen, ciudadanía corporativa, reputación de marca, relaciones públicas y comunicación interna.

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