Josefina, virtualmente eliminada

Por Alejandro Ramos

Poco antes del arranque formal de las campañas presidenciales, los estrategas de Enrique Peña Nieto se pusieron como objetivo que en un plazo de dos semanas la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, quedara prácticamente eliminada de la carrera presidencial.

En función de ello realizaron una planeación detallada de cada uno de los actos y las declaraciones de Peña Nieto -de ahí el uso del telepromter en su toma de protesta-, y la declaración del candidato priista de que la contienda empezaba como en partido de futbol: cero a cero.

Para entonces, el equipo de Peña había aprovechado la etapa de veda electoral para preparar espots de radio y televisión, anuncios espectaculares y una estrategia completa en redes sociales, con lo cual arrancaron la campaña con muy buena proyección.

Sin embargo, más que los preparativos de los priistas, lo que favoreció su objetivo de relegar a Vázquez Mota fueron los errores de la candidata panista y el total desaseo y falta de organización en su equipo de campaña.

Un grave error de los “estrategas” de Josefina fue el de que dieron por buena, al menos en efectos mediáticos, la encuesta que dio a conocer el presidente Felipe Calderón ante consejeros de Banamex, en la cual la candidata panista iba sólo cuatro puntos abajo de Peña Nieto.

A partir de ahí comenzó el desastre, pues se cruzaron las líneas de mando, la supuesta coordinación a cargo de Roberto Gil Zuarth resultó de membrete y vino el desastre de la ceremonia de toma de protesta en el estadio del Cruz Azul, en que la mayor parte de los asistentes terminaron por abandonar el recinto cuando pronunciaba su discurso Vázquez Mota.

Luego se supo que no eran militantes panistas sino “acarreados” que salieron del estadio por la larga espera, el fuerte sol y porque alguien les dijo que si no salían a tiempo los dejarían los camiones que los habían trasladado de diversos lugares del interior de la República.

A partir de ahí los errores en la logística, en el discurso y en los actos de campaña se produjeron en cascada, lo cual fue magnificado por las redes sociales y potenciado por los medios de comunicación tradicionales, especialmente la radio y la televisión.

Consecuentemente los diez o doce puntos de diferencia que tenía Vázquez Mota respecto a Peña en la mayor parte de las encuestas, se trasladaron a un rango de entre 15 y 20, lo cual prácticamente la deja fuera de la carrera presidencial.

A poco más de dos meses de la elección del 1 de julio, Vázquez Mota tendría que descontar entre uno y dos puntos por día para alcanzar a Peña Nieto, lo cual los propios panistas ven poco menos que imposible.

La síntesis de ello la dio uno de sus operadores, el exgobernador de Jalisco Francisco Ramírez Acuña, quien dijo públicamente que el PAN requiere una candidata “fresca, jovial y dinámica”, de lo que se infiere que esa no es Vázquez Mota.

“Golpe de timón” y “la jefa”, metáforas
Ante esto, Vázquez Mota decidió dar “un golpe de timón”, recomponer su equipo y su plan de campaña y se autonombró “la jefa”.

El problema, según los propios panistas, es que desplazó a los “josefinistas” e incorporó a los “calderonistas”, los mismos que la exhibieron como diputada poco congruente y nunca rodeada de mujeres ni de miembros de su partido en la contienda interna, en la que venció a Ernesto Cordero y a Santiago Creel.

Sin embargo, dejó como coordinador de campaña a Gil Zuarth, del cual también comentan los albiazules que es enviado de Los Pinos -fue secretario particular del presidente Calderón-, y el famoso “golpe de timón” de la “jefa” es solamente una metáfora.

Más aún cuando al equipo de campaña llegaron formalmente Ernesto Cordero, Max Cortázar y Juan Ignacio Zavala, todos ellos con la etiqueta de Los Pinos.

Como resultado de estos ajustes, la estrategia panista se orientó a “golpear” a Peña Nieto, presentándolo como un “mentiroso” que no cumplió sus compromisos de campaña cuando fue gobernador del Estado de México.

En rápida respuesta, los priistas refirieron un espot de Vázquez Mota en el que asegura que cuando fue secretaria de Desarrollo Social -en el sexenio de Fox- puso más de tres millones de pisos firmes en viviendas muy pobres, a lo que los del tricolor le demostraron con números oficiales que estaba mintiendo, pues en ese gobierno apenas se cubrió una décima parte de la cifra dada por “la jefa”.

Hasta ahora los “golpes” a Peña Nieto no han tenido efecto y Vázquez Mota sigue perdiendo ventaja en las encuestas, aunque ella asegura que en las que verdaderamente valen: las “del alma”, está a un dígito del candidato priista.

En un tono aún más optimista, el dirigente formal del PAN, Gustavo Madero, vaticinó que el albiazul obtendrá 22 millones de votos en la próxima elección, lo que generó sonrisas amargas que reflejaron el escepticismo de sus propios militantes, ya que tanto Calderón como Fox apenas superaron los 15 millones de sufragios.

Mayoría en el Congreso, segundo objetivo del PRI
Virtualmente eliminada Vázquez Mota, el segundo objetivo de los priistas es que en la elección del 1 de julio ganen no sólo la Presidencia de la República sino también la mayoría en las cámaras de Diputados y Senadores.

Para el efecto realizan un trabajo intenso de buena coordinación con los 20 gobernadores priistas, así como en aquellas entidades como Morelos, Jalisco y Chiapas cuyos ejecutivos estatales son del PAN y formalmente del PRD, pero donde se observan muy buenas posibilidades de ser recuperados por el tricolor.

En ese mismo sentido, los candidatos a gobernadores, diputados y senadores del tricolor intensificarán su labor no sólo para apoyar a Peña Nieto sino de manera muy importante para ganar el mayor número posible de distritos electorales y asegurar la mayoría en el Congreso, lo cual les garantizaría gobernabilidad.

López Obrador avanza y se congracia con la IP
Aunque todavía ocupa el tercer lugar en las encuestas y se ve muy difícil que pudiera competir por el primero, el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, se acerca a Josefina Vázquez Mota en las preferencias electorales y de persistir esa tendencia, en menos de un mes ya la habría rebasado.

Fiel a su proclama de la república amorosa, López Obrador se ha comprometido ante grupos empresariales a respetar el modelo macroeconómico vigente, no realizar ninguna expropiación y a respetar los resultados de la elección, si no hay fraude, aunque éstos no le favorezcan. ¿Será?

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