Pyme: ¿Cuando recurrir al cierre de un negocio?

cerrarpyme

La difícil coyuntura económica puede llevar a la dura decisión de cerrar un negocio, pero no es necesariamente la mejor alternativa.

 

Ciudad de México.- En México, 80% de las microempresas cierra antes de cumplir dos años de operación. Sin embargo, el riesgo es algo por lo que cualquier empresa, sin importar el tamaño, enfrenta día a día. Para los emprendedores es especialmente difícil tomar la decisión de terminar con un proyecto que les llevó tiempo, dinero y sacrificios personales.

¿Por qué debo cerrar mi empresa?

Factores como: no tener una oferta acorde al mercado, no satisfacer las demandas del usuario, no contar con un ciclo de ventas efectivo o perder clientes por tener niveles de servicio muy bajos, son señales de alerta para considerar el cierre o reorientación del negocio.

Otra razón válida para considerar el cierre o renovación de una empresa es que ya no resulte satisfactoria para su fundador. En ocasiones el negocio es rentable y representa el sustento de quien desarrolló el proyecto, pero si ya no encuentra oportunidades de creación o innovación, es normal que el empresario desee dedicar su tiempo a otra actividad.

Las condiciones económicas son una razón común para el cierre de un negocio. El bajo crecimiento económico nacional afecta directamente a la empresa y a las operaciones. Esto puede llevar a la incapacidad para generar suficientes beneficios empresariales. Los dueños de negocios gastan dinero en el inventario, producción y operación. Gastar demasiado dinero en un intento de generar ingresos puede resultar en ganancias bajas. En lugar de angustiarse por no tener el sustento necesario, puede considerar el cierre de la empresa.

Los dueños de negocios que no pueden obtener suficiente cantidad de un recurso económico puede cosiderar el terminar con su empresa. La baja calidad de los recursos económicos también pueden obligar a los empresarios a cerrar la empresa si no pueden producir valiosos productos de consumo.

Las pequeñas empresas pueden enfrentarse a una competencia difícil cuando se trata de mantener una participación de mercado razonable para subsistit. Los dueños de negocios pueden cerrarlos si los competidores producen más a un precio más barato para el consumidor. Las Mipymes que no pueden competir con los grandes ofertantes de productos y servicios similares o sustitutos pueden sufrir disminuciones en la participación de mercado.

Tomar distancia y decidir

 

Analizar los datos duros sobre el estado de la empresa es de gran importancia, así como decidir objetivamente si es momento de cambiar de giro, cerrarla y empezar nuevos proyectos o renovarla para mantenerla viva.

En todos los casos negativos algunos empresarios optan por no cerrar la empresa, sino venderla a nuevos accionistas que se encarguen de la operación y mantengan vivo el negocio, separándose del mismo.

También puede solicitarse algún servicio de consejería financiera para tener una visión externa de la situación y posibilidades reales de éxito, aún implementando cambios y renovaciones. En cualquier caso, es mejor no tomar una decisión apresurada sino informada, con cifras y basada en los intereses propios a largo plazo.

¿Cómo cerrar mi empresa?

La Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) en México establece que una empresa que registre la pérdida de dos tercios del capital social es una causa legítima para el cierre, así como la imposibilidad para llevar a cabo el objetivo del negocio o bien se llegue al término del plazo fijado para la sociedad.

Una vez tomada la decisión, el proceso de cerrar una empresa dista mucho de ser simple y económico. Éste proceso se divide en las etapas de disolución y liquidación.

La disolución consiste en dar por terminada la suma de voluntades para un fin común que dio origen a la compañía en cuestión. A partir de que los socios deciden disolver su sociedad, deben nombrar encargados de realizar el procedimiento, conocidos como liquidadores. De acuerdo con la LSGM los liquidadores son quienes representan a la sociedad para llevar a cabo toda la disolución hasta la liquidación final de la empresa.

 

Los costos de este procedimiento se derivan en parte de la necesidad de cubrir pasivos y demás obligaciones, no sólo ante terceros (autoridades, proveedores, clientes, trabajadores) sino entre los propios accionistas y las de estos con la empresa. Todas las relaciones establecidas por la compañía durante su operación deberán darse por terminadas.

 

Las operaciones de liquidación son pagos, cobro de adeudos a la sociedad y, en su caso, venta de inmuebles. Estas operaciones son responsabilidad de los liquidadores. Cuando dichas transacciones concluyen, éstos presentan a la asamblea de socios un balance final que denota cuánto capital le quedó a la compañía al final de la liquidación. Una vez repartidos dichos recursos en función de la participación de cada socio, se procede a la extinción del negocio. Esto ocurre cuando se cancela su inscripción en el Registro Público de Comercio (en el caso de sociedades mercantiles) o el Registro Público de la Propiedad (si se trata de sociedades civiles).

 

Una vez que la empresa deja de existir, los liquidadores siguen siendo responsables de atender cualquier requerimiento que haga la autoridad, que puede ser tributaria, Hacienda, Infonavit o el IMSS después de la extinción de la sociedad, situaciones que no son inusuales. Están obligados a dar respuesta a estos requerimientos y conservar los papeles de la sociedad por 10 años. De ahí que el papel del liquidador trasciende la existencia de la sociedad y sigan cobrando por sus servicios durante esa década.

 

 

|
Suscríbase al Newsletter

Opina

*

 

genesis();