Negocios “disruptivos” cambian al mundo y generan valor

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Brindar a los clientes una experiencia de compra y uso que les cambie la vida es el objetivo de los negocios “disruptivos”.

México, 28 de enero.- Las ideas millonarias no tienen que ir de la mano con las tendencias del mercado. Una empresa que haga un producto o servicio accesible a millones de personas, con consto más bajo o con mejoras sustanciales tiene grandes posibilidades de convertirse en el siguiente Facebook o Vine.

Aún si el modelo de negocio no está claro dentro del concepto disruptivo de la idea, la generación de valor vendrá añadida a la capacidad de romper con los esquemas de portabilidad, facilidad de uso e impacto en la vida diaria del ciudadano de a pie. Y esta generación de valor o de ganancias no vendrá sino hasta el mediano plazo, un factor que debe tomarse en cuenta, en términos de financiamiento.

Las bases de la empresa disruptiva son la diferenciación y simplificación en términos de las necesidades reales del consumidor objetivo. Esto supone mejorar las vidas de los usuarios finales del producto o servicio y la evolución de este último para afectar directamente a la competencia.

Esta afectación no debe ser negativa en términos de una “guerra” mediática, sino para obligar a la mejora en beneficio de quienes compran y usan los productos y servicios.

Los fondos de capital emprendedor son una manera de capitalizarse para iniciar con un negocio disruptivo. Es necesario invertir del propio bolsillo al principio y luego acudir a capital semilla, sobre todo en casos donde se necesita construir un prototipo de algún producto.

Otros puntos a considerar son el llamado “punto de quiebre”, es decir, la cantidad de dinero necesaria para la operación de la empresa; y la “ruta crítica” que significa el número de meses en los que el dinero se terminará.

Para pedir financiamiento, son siempre es necesario mostrar cantidades importantes de ganancias. El capital de riesgo muchas veces está buscando qué startup o Mipyme es la que ofrece un mayor impacto y posibilidad de crecimiento a largo plazo. Desafortunadamente, en México no hay una cultura del tipo Silicon Valley, en donde se apueste por la eficiencia operativa, la lealtad y posicionamiento entre los early adopters en vez de buscar las ganancias a corto plazo.

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