Argentina y Venezuela en el punto de quiebre

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Ciudad de México, febrero 10-. Argentina y Venezuela se han servido bien del auge de las commodities (petróleo en Venezuela, soya en Argentina). Ambos países han usado una mezcla de intervenciones de los bancos centrales y controles administrativos para mantener los tipos de cambio a la alza y la inflación a la baja. Sin embargo, la realidad está cambiando en dirección negativa para dichas economías.

 

La inflación es un problema compartido por ambos países. El tipo de cambio oficial de Argentina está sobrevaluado por esa razón. Los precios de Venezuela se incrementan cada vez más rápido. En el último caso, cabe mencionar que el Banco Central aceleró la impresión de papel moneda para financiar el gasto público, llevando la inflación a 56.2%. Un dólar vale entre 75 y 80 bolívares en el mercado negro, esto es 7 veces más que el tipo de cambio oficial.

 

Ambos países han defendido sus monedas con sus reservas internacionales. Las reservas de Venezuela en oro y dólares pasaron de 30 mil millones de dólares en 2012 a 21 mil millones de dólares en la primera semana de febrero. Las de Argentina también se han visto mermadas.

 

El plan está condenado a menos que el gobierno se abra más en cuanto a sus intenciones y adopte políticas genuinamente restrictivas para combatir la inflación –  Guido Sandleris, Universidad Torcuato di Tella

 

Argentina anunció un relajamiento de la prohibición gubernamental en la compra de dólares con fines de ahorro. Los ciudadanos que ganen más de 7 mil 200 pesos (casi 900 dólares) al mes pueden cambiar el 20% de su salario a dólares con el tipo de cambio oficial, siempre y cuando la AFIP se los autorice. Los dólares se transfieren a sus cuentas bancarias, no en efectivo, y se les aplica una cuota de 20% del monto si retiran esos dólares en menos de un año.

 

El objetivo del gobierno parece ser el cerrar la brecha entre los tipos de cambio oficiales y no oficiales, reduciendo la necesidad de gastar sus reservas para respaldar el tipo de cambio oficial.

 

Venezuela, donde la situación es aún más espinosa, se dirige a otro destino. El 22 de enero el gobierno reveló nuevas reglas bajo las cuales un tipo de cambio más alto para bienes no-esenciales se estipula semanalmente (11.36 bolivares al dolar en la semana del 5 al 7 de febrero). El tipo de cambio de 6.30 bolívares por dólar aún aplica para importaciones gubernamentales y productos básicos como comida y medicinas, de tal modo que las reservas siguen decreciendo mientras el gobierno defiende su moneda. 

 

Venezuela se está quedando sin dólares para pagar sus cuentas. Aún si los pagos a sus acreedores por 5 mil millones de dólares no parecen estar en riesgo, las deudas no-financieras equivalen a 10 veces dicha cifra. Esto incluye 3 mil millones que se le adeudan a compañías aéreas por el concepto de boletos vendidos en bolivares y cerca de 9 mil millones a importaciones del sector privado que no han sido pagadas debido a la escasez de dólares.

 

Las líneas aéreas extranjeras han puesto restricciones fuertes en la venta de boletos, algunas de ellas incluso la han suspendido. Muchas medicinas y repuestos para equipo médico no están disponibles. Autopartes, incluyendo baterías, son cada vez más difíciles de encontrar; los diarios están cerrando por falta de papel. Empresa Polar, la empresa más grande de Venezuela dedicada a productos básicos alimentarios, tiene dificultades para fabricar algunos de sus productos.

 

El gobierno venezolano culpa por la crisis a negocios privados y al uso “irresponsable” del papel moneda por parte de la gente de a pie. Se ordenaron recortes drásticos de dólares para viajeros. Las remesas al exterior también se redujeron. En una apuesta para reducir la inflación, se ha introducido una ley restringiendo las ganancias de las empresas a sólo 30% bajo pena de cárcel. 

 

Sin una mayor inyección de dólares por parte de  Petróleos de Venezuela, la cual brinda el 96% de las ganancias en el extranjero, la contracción incrementará. A menos que el gobierno abandone su antipatía al capital privado, no habrá prospección para nuevas inversiones. Al menos en Argentina, la liberalización parcial de los controles cambiarios significa un paso hacia la normalidad.

Mexican Business Web con información de medios.

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