Niños emprendedores marcan el futuro

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Ciudad de México, marzo 3, 2014.- Aunque una parte importante del desarrollo económico y el empleo provienen de las empresas, particularmente de las pequeñas y medianas, el emprendimiento no tiene raíces muy profundas en el imaginario mexicana.

“Para romper el paradigma de por qué las empresas no duran o por qué la gente no emprende, nos fuimos a los niños”, afirmó María del Carmen Cabrera, directora de BusinessKidz, compañía cuyo negocio se basa en la necesidad de infundir en los infantes la cultura del emprendimiento.

Detalló que se trata de fomentar en el niño la sensación de logro, y aunque se les enseñan nociones básicas de finanzas, se hace énfasis en que el dinero sea consecuencia de “hacer lo que uno ama, y no hacer las cosas por ganar dinero”, esto a través de un modelo de educación que se basa en juegos y dinámicas, sin tomar clases como tales.

BusinessKidz, que comenzó a operar formalmente desde 2010, imparte en sus cursos 22 materias, entre las que se encuentran administración, mercadotecnia, trabajo en equipo, desarrollo emprendedor, descubrir su vocación, finanzas, comunicación, pensamiento global, valores, servicio al cliente, ética y valores, recursos humanos, entre otros.

Ahora, la firma comienza su expansión, que inició desde agosto de 2013, al implementar la venta de franquicias, de las cuales hasta al momento ha vendido cuatro con miras a cinco, y hacia el cierre del año comenzar su expansión a otros países. La directora subrayó la novedad que representó su negocio cuando comenzaron sus operaciones, pues no había concepto semejante en México ni en el mundo.

María del Carmen Cabrera señaló además que las primeras generaciones de niños dentro del proyecto, la mayoría salen con negocios armados, y con la ayuda de sus padres, lo consolidan, con miras a que cuando tengan 18 años puedan constituir formalmente su negocio.

Por otro lado, compartió la experiencia del trabajo con niños, y pormenorizó que conforme los jóvenes avanzan hacia la edad adulta, adquieren compromisos que les da miedo soltar, pero con los infantes no pasa esto, porque ellos no sienten este miedo.

Puntualizó que aunque sus alumnos provienen de familias de emprendedores, también los hay de padres con empleos fijos, y éstos también están libres de paradigmas y de miedo, y se les enseña que son capaces de hacer cuanto se propongan.

Por Gustavo E. Pérez Ramírez.

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