Cacao; enlace productivo entre México y Europa

José Ramón Castillo maestro chef chocolatero en entrevista para Mexican Business Web.

José Ramón Castillo maestro chef chocolatero en entrevista para Mexican Business Web.

Ciudad de México, mayo 31, 2014.- En el 2012 el chocolate mexicano fue reconocido por el “Club de Creuquers du Chocolat”, la máxima guía de chocolaterías a nivel mundial con sede en París, hoy en día sigue conservando el título como uno de los mejores a nivel mundial con calidad europea.

El cacao mexicano se ha colocado como representante de la calidad del campo mexicano, fruto del trabajo de pequeños productores, que nunca imaginaron, que la siembra que recogen día a día podría ser importada desde Europa.

Del campo mexicano al Salón del Chocolate en París

El cacao con el que se fabrica alta bombonería mexicana, es resultado de enlaces gastronómicos hechos por emprendedores que trabajan directamente con los productores para impulsar sus cosechas en el extranjero.

El trabajo con los campesinos contempla una cultura de negocios que no sólo los convierte en proveedores de materia prima, sino que los vincula directamente con los consumidores a nivel mundial.

José Ramón Castillo es maestro chef chocolatero, su trabajo de promoción del cacao mexicano lo ha llevado a convertirse  en el Embajador para el Mundo y Máximo Exponente del Cacao y de la Chocolatería Mexicana.

“El cacao criollo del Soconusco es uno de los mejores del mundo y ha sido reconocido en Europa por tres años consecutivos en el gran salón del chocolate en París”.

 

Desde hace ocho años, José Ramón ha desarrollado bombonería de alta calidad igualando a la europea, pero con sabores mexicanos, en 2012 su trabajo fue reconocido por la máxima guía de chocolaterías en el mundo, sus productos a base de chocolate son considerados como de los mejores a nivel global.

 

Actualmente el chef participa en el Fórum Gastronómico Barcelona 2014, representando a productores mexicanos que exportan diferentes tipos de cacao a toda Europa.

 

El Embajador para el mundo relata para Mexican Business Web que las condiciones en el sector agrícola pueden ser adversas, pero existen herramientas que basadas en obtener una producción de calidad, logran internacionalizar lo que el campo mexicano produce.

 

 “Hay productores muy pequeños que no tienen la capacidad de pagar un agente de importación, ni siquiera pueden emitir una factura, en estas condiciones es imposible pensar en la exportación de sus productos”.

 

Eliminar el “jineteo” entre productores y consumidores

Desde que empezó a trabajar con pequeños productores, el chef chocolatero, ha combatido la práctica del llamado “coyotaje” o “jineteo”, práctica que compra a bajo costo las producciones campesinas y las revende a compradores a precios que no representan un beneficio para el productor.

 

“Empezamos a quitar esa parte del ‘jineteo’, del ‘coyotaje’, y generamos un cambio de vida en los productores”, señala el chef.

 

La eliminación de intermediarios permite un mayor flujo productivo que se traduce en mayores ingresos por la tierra producida.

 

“Al tener los productos una salida al mercado sin ‘coyotaje’, realmente tenemos una cadena de fluidez, tanto de ida como de regreso” detalló Castillo.

 

El gobierno federal ofrece alternativas a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) que impulsan la producción mexicana a nivel internacional.

El apoyo que se les da a los productores empieza con un fomento que permite que las cosechas regionales sean llevadas directamente a un solo consumidor, eliminado el “jineteo”.

 

“Al fomentarse la unión entre productores y consumidores se logra una salida comercial de verdad”, refiere el chef chocolatero.

 

Los campesinos reciben fomentos de producción de tierra, clonación, hibridación y bancos de germoplasma para mejorar el producto y obtener la calidad necesaria para exportar el cacao.

 

“Hoy por hoy  tenemos un producto de calidad, mejorado y sobre todo un producto que está sano”, explica Castillo.

 

Además se ha fomentado una cultura de la siembra, por medio de la cual los productores aprenden a sembrar plantaciones de acuerdo al tipo de cacao que les corresponde.

 

La siembra tradicional que se ha transmitido de generación en generación, ahora ha sido modificada por nuevas prácticas en beneficio de sus cultivos.

 

 “Toda esa parte cultural que no se tenía desde que empezó a plantar cacao, ya se tiene ahora, como los procesos de fermentación, de lavado, es decir, cómo beneficiarlo” enfatiza el chef.

 

El trabajo de José Ramón Castillo también implica enseñar a los pequeños productores las demandas del mercado, para que las cosechas puedan solventar estas necesidades con calidad de exportación.

 

Los emprendedores que como el chef chocolatero trabajan en conjunto con productores han aprovechado esta ventaja y han hecho de la producción del campo mexicano la punta de lanza para el posicionamiento de sus marcas.

 

“Esto representa una buena oportunidad parta el productor mexicano, pues cuentan con préstamos bancarios especiales con el 5% de interés a 20 años”.

 

La vinculación del campo con el consumidor final catapultaría el desarrollo de más y mejores cosechas que podrían exportarse al mercado europeo y sudamericano, pero hace falta la difusión de estos programas, y cambiar el paradigma cultural del consumidor mexicano.

 

“El europeo tiene los recursos para pagar lo que valen en realidad los productos mexicanos, desgraciadamente en México impera la cultura de ‘cuánto es lo menos’, el regateo”.

 

Por Vianey Pichardo

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