México a un paso de la instrumentalización de microcréditos

Gabriel Napoleón Díaz, vicepresidente de supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en su participación dentro del XIII Encuentro Nacional de Microfinanzas.

Gabriel Napoleón Díaz, vicepresidente de supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en su participación dentro del XIII Encuentro Nacional de Microfinanzas.

 

Mérida, Yucatán, 03 septiembre, 2014.- El microcrédito productivo, se ha constituido como una herramienta que atiende las necesidades de los segmentos de más bajos ingresos de la población, dentro y fuera del sector formal, para el desarrollo de sus actividades comerciales, industriales, agrícolas y de servicios, quedando excluídos los créditos al consumo y de nómina.

 

Por lo que el Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim) ha realizado una tarea innovadora y social al dispersar estos apoyos entre la población con rezago financiero, a pesar de que en el país aún no existe una conceptualización de este instrumento.

 

 

“La problemática en México es la falta de una definición conceptual de los intermediarios financieros respecto de este producto, por lo que no existe una identificación que permita el análisis estadístico”, señaló Gabriel Napoleón Díaz, vicepresidente de supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en su participación dentro del XIII Encuentro Nacional de Microfinanzas.

 

A diferencia de otros países, México posee un dinamismo en la materia al otorgar microcréditos de manera individual y grupal. Un análisis hecho por la Comisión Nacional Bancaria indicó que el 90% de los microcréditos se negocian con montos de hasta 150 mil pesos en un plazo promedio de tres años.

 

El saldo dispersado se estima de acuerdo al ingreso mensual y capacidad de endeudamiento de los sujetos de crédito, según datos del Inegi, una familia promedio gana trimestralmente 60 mil pesos mensuales, cuya capacidad de pago es de 8 mil pesos en tres años, siendo este el monto otorgado en créditos individuales evaluado por la Comisión.

 

Mientras que el monto máximo para grupos es de 30 mil pesos a un plazo promedio de 6 meses, con una variación en el margen de apoyo de hasta 42 mil pesos a 12 meses, según estimaciones de la Comisión Nacional Bancaria.

 

Díaz Leyva, en el marco del Encuentro de Microfinanzas que se lleva a cabo  en Yucatán, destacó la importancia del diseño de un marco regulatorio para asegurar y otorgar una cartera crediticia, la legislación podrá realizar un seguimiento puntual para medir la evolución de este producto financiero, y promover productos más enfocados a las necesidades de los sujetos de crédito.

 

La regulación en esta materia también traerá, en opinión del representante de la Comisión, la incorporación de los agentes económicos del país a la formalidad, garantizando que sus proyectos sean duraderos.

 

“La finalidad que se busca es impulsar la inclusión financiera de los segmentos de la población actualmente desatendidos por la mayoría de los intermediarios financieros coadyuvando a su integración económica dentro del aparato productivo nacional”, recalcó en el Encuentro Gabino Díaz Leyva.

 

Por Vianey Pichardo

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